La muerte de un bebé de apenas 12 días en Ceuta ha entrado en una fase decisiva. La causa ya no avanza solo como una investigación estremecedora, sino como un procedimiento que acabará ante un jurado popular.
La jueza ha acordado seguir el trámite previsto para este tipo de enjuiciamientos después de recibir el informe definitivo de la autopsia. Ese documento refuerza la línea que ya había sostenido la instrucción desde los primeros compases del caso.
El pequeño murió en la vivienda familiar situada en la calle Alférez Provisional durante la noche del 5 al 6 de octubre de 2025. Aquel escenario doméstico terminó convertido en el centro de una intervención policial y judicial de máxima gravedad.
Los vecinos alertaron a la Policía tras escuchar golpes y fuertes ruidos en el interior del inmueble. Cuando los agentes llegaron, el recién nacido ya estaba muerto.
Desde entonces, los dos progenitores permanecen en prisión preventiva en centros penitenciarios peninsulares. La privación de libertad se acordó ya en octubre de 2025, cuando el informe forense provisional apuntaba a una muerte incompatible con una explicación inocente.
La autopsia definitiva ratifica que el fallecimiento fue de origen violento y que el bebé presentaba un traumatismo craneoencefálico. Esa conclusión, sostenida además por estudios complementarios, endurece todavía más el peso de los indicios.
El análisis médico también descarta que todo pudiera deberse a una caída accidental. Para la instrucción, las lesiones exigían la intervención de una persona externa y no encajan con un episodio fortuito.
El auto judicial sitúa ahora a los padres frente a la posibilidad de ser acusados de asesinato con la agravante de parentesco. La resolución, además, dibuja un marco de hechos en el que el menor habría quedado atrapado en un episodio de violencia dentro de la casa.
La investigación también ha puesto el foco en las versiones ofrecidas durante el caso. En un primer momento se señaló al otro hijo de la pareja, un niño de corta edad, y después aparecieron otras explicaciones que no lograron sostenerse ante el avance de las diligencias.
El tío del bebé, que fue detenido el mismo día de los hechos por encontrarse en el inmueble, ha quedado provisionalmente fuera de la causa. La jueza ha acordado el sobreseimiento respecto a él a falta de indicios suficientes para mantener la imputación.
El hecho de que el procedimiento vaya a celebrarse ante un jurado popular marca un salto simbólico y procesal. Significa que la causa ha superado la fase de incertidumbre inicial y entra en el terreno donde se ventilarán responsabilidades penales con una acusación ya perfilada.
La brutalidad del caso ha golpeado a Ceuta desde el primer día porque la víctima era un recién nacido y porque todo ocurrió dentro del espacio que debía protegerlo. Esa fractura entre la vulnerabilidad del bebé y la violencia descrita por la autopsia es lo que sostiene la dimensión más dura del relato judicial.
A medida que el sumario avanza, la pieza central ya no es solo quién golpeó al niño, sino qué hizo cada adulto presente para evitar o frenar lo que estaba ocurriendo. Esa diferencia puede resultar decisiva cuando llegue el momento de delimitar autorías, cooperación o tolerancia ante la agresión.
Ahora el caso se encamina hacia un juicio que obligará a reconstruir, con precisión brutal, los últimos minutos de vida del bebé. Lo que empezó como una madrugada de gritos y golpes en un bajo de Ceuta se prepara para convertirse en una de las vistas más estremecedoras que afrontará un jurado popular.
0 Comentarios