Dénia: hallan bajo una vivienda restos que podrían ser de un hijo desaparecido hace 30 años


Una familia regresó a la casa donde había vivido en el centro histórico de Dénia y pidió permiso para romper el suelo. Bajo lo que hoy es una salita aparecieron huesos que llevaban décadas ocultos.

La vivienda está en el carrer de l’Hospital, detrás del Ayuntamiento y junto al barrio de Les Roques. El antiguo patio interior había sido transformado durante una reforma en varias dependencias y un pasillo.

Los familiares acudieron a la Policía Nacional después del hallazgo. La Policía Judicial y la Científica examinaron los restos y confirmaron que los huesos recuperados son humanos.

La familia cree que pertenecen a un hombre que tenía unos 27 años cuando desapareció a mediados de los años noventa. Las informaciones disponibles sitúan la desaparición entre 1993 y 1994, por lo que la fecha exacta todavía debe quedar fijada por la investigación.

La desaparición constaba oficialmente y la madre había presentado una denuncia años después de que se perdiera el rastro de su hijo. Durante tres décadas, el expediente no reveló que pudiera estar enterrado en su antigua casa.

El secreto salió a la luz dentro de la propia familia, pero existen relatos contradictorios sobre quién habló y cuándo lo hizo. Esa diferencia impide presentar como definitiva una sola reconstrucción del presunto crimen.

Una de las versiones sostiene que el padre reunió a sus familiares cuando estaba cerca de morir y confesó haber matado al hijo. Después habría indicado el lugar de la vivienda donde ocultaron el cuerpo.

Ese relato sitúa el origen del crimen en una discusión por una dosis de heroína y afirma que padre e hijo sufrían adicción. También sostiene que la víctima fue descuartizada y enterrada en varios puntos del patio.

Otra versión señala que la madre y una hermana presenciaron la muerte y guardaron silencio durante décadas. El padre y la madre fallecieron hace años, mientras la hermana habría terminado contando lo ocurrido al resto de la familia.

Entre los relatos familiares también aparece un ataque con un destornillador y una piedra. La madre, identificada como Antonia, niega haber matado a su hijo, mientras otros parientes mantienen que ella conocía detalles del lugar donde fue enterrado.

La actual propietaria de la vivienda no pertenecía a aquella familia y vive sola en el inmueble. Permitió la excavación después de que los antiguos residentes insistieran en que podía haber un cadáver bajo el suelo.

Los investigadores han solicitado muestras de ADN a familiares para compararlas con los restos. Ese análisis deberá confirmar si los huesos pertenecen realmente al desaparecido y ayudar a reconstruir cómo murió.

El presunto autor o los posibles responsables habrían fallecido y el crimen, cometido hace más de treinta años, estaría prescrito. Por ahora, el hallazgo abre una investigación, pero no garantiza que pueda existir una condena.

Cuando termine el análisis forense, la información será remitida a un juzgado de Dénia. Bajo aquella casa ya no queda solo un rumor familiar: quedan restos humanos, una identidad pendiente y una verdad enterrada durante una generación.

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