La carretera M-103 volvió a convertirse en escenario de una escena devastadora cuando una motocicleta chocó contra un turismo en Fuente El Saz de Jarama, al norte de Madrid, y dejó una mujer muerta y un hombre herido de extrema gravedad.
La víctima mortal era una mujer de 55 años que viajaba como acompañante en la moto, mientras que el conductor, un hombre de 57 años, tuvo que ser estabilizado por los equipos sanitarios antes de ser evacuado de urgencia en helicóptero.
El accidente se produjo a la altura del kilómetro 15 de la M-103, un punto donde, según la información difundida por los servicios de emergencia, el turismo frenó ante una intersección por causas que todavía están bajo investigación.
Ese frenazo desencadenó el impacto pese al intento del motorista de esquivar el coche, una maniobra que no bastó para evitar una colisión con consecuencias letales en cuestión de segundos.
Cuando llegaron los sanitarios, la mujer se encontraba en parada cardiorrespiratoria y el operativo inició de inmediato las maniobras de reanimación cardiopulmonar en el arcén de la vía.
Los equipos de emergencias mantuvieron durante media hora el intento de recuperación, pero finalmente solo pudieron confirmar su fallecimiento en el mismo lugar del siniestro.
El conductor de la motocicleta presentaba un politraumatismo severo y tuvo que ser atendido sobre el terreno antes de ser trasladado en estado muy grave al Hospital 12 de Octubre.
La evacuación se realizó en helicóptero medicalizado, un recurso reservado para los casos más críticos, lo que refleja la magnitud de las lesiones sufridas por el hombre tras el golpe.
La secuencia del accidente apunta por ahora a una colisión por alcance, aunque la investigación abierta deberá aclarar si influyeron la velocidad, la distancia de seguridad o cualquier otro factor previo.
La Guardia Civil se ha hecho cargo de las diligencias para reconstruir con precisión lo ocurrido y determinar por qué la moto terminó estrellándose contra el coche en ese tramo de la carretera.
La tragedia golpeó a la pareja en plena circulación y volvió a dejar una imagen habitual en muchos siniestros graves: una intervención contrarreloj, una víctima que no logra salir adelante y otra luchando por sobrevivir.
Las primeras informaciones coinciden en los elementos centrales del caso: la edad de ambos ocupantes de la motocicleta, el lugar exacto del choque y el traslado urgente del conductor por la gravedad de su estado.
También queda fijado un dato esencial para entender la violencia del impacto: el motorista intentó evitar el coche cuando este ya había reducido la marcha ante la intersección, pero no tuvo margen suficiente para escapar.
Mientras los investigadores tratan de cerrar la secuencia final del accidente, la M-103 suma otro episodio mortal en una noche marcada por el silencio posterior al golpe, la muerte confirmada en la calzada y un herido debatiéndose entre la vida y la muerte.
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