La tarde en la playa de Matalentisco, en Águilas, acabó convertida en una escena de angustia cuando Ismail, de 22 años, desapareció en el mar mientras se bañaba con dos amigos en una zona de rocas.
El aviso movilizó a los servicios de emergencia después de que quienes estaban con él alertaran de que el joven había empezado a pedir ayuda dentro del agua y que, en pocos segundos, se fue hundiendo sin que pudieran alcanzarlo.
El punto donde ocurrió todo no era una orilla tranquila, sino un tramo castigado por el oleaje y por corrientes que complican la salida incluso cuando la distancia a tierra parece corta.
La alerta llegó a las 17:45 horas a través de la Policía Local de Águilas, lo que activó un dispositivo en el que participaron patrullas, Protección Civil y recursos sanitarios del 061.
A la búsqueda por tierra se sumó una embarcación de Salvamento Marítimo con apoyo de Cruz Roja, desplegada para rastrear la superficie y los alrededores de la zona rocosa donde se perdió su pista.
Poco después, a las 19:01 horas, también entró en el operativo un helicóptero de la Dirección General de Seguridad Ciudadana y Emergencias con bomberos rescatadores para ampliar el barrido desde el aire.
Las labores se prolongaron hasta las 22:00 horas, momento en el que tuvieron que suspenderse por la falta de visibilidad, dejando la búsqueda interrumpida en mitad de una situación ya marcada por la desesperación.
El rastreo se retomó a primera hora del viernes con nuevos medios en marcha, entre ellos otra salida de la embarcación de rescate y apoyo aéreo para revisar otra vez el entorno del accidente.
Los testimonios recogidos en las primeras horas describen que Ismail entró al agua durante el baño con sus amigos, comenzó a tener dificultades para regresar y terminó desapareciendo ante sus ojos.
En esa franja del litoral, las corrientes marinas y la fuerza del mar convierten cualquier problema dentro del agua en una emergencia inmediata, sobre todo en áreas de roca donde la maniobra de rescate resulta más lenta y peligrosa.
Los equipos de emergencia mantienen el foco en el entorno de Matalentisco, una zona que ya arrastra antecedentes de incidentes en el mar y que obliga a extremar las precauciones cuando hay oleaje o viento.
La búsqueda sigue abierta por tierra, mar y aire, mientras las horas agrandan la incertidumbre sobre el paradero del joven y aumentan la presión sobre un operativo que trabaja contrarreloj.
Si en los próximos días no aparece, el dispositivo intensivo podría dar paso a una fase de búsqueda pasiva, en la que se retiran parte de los medios directos pero se mantiene la alerta para embarcaciones y patrullas de seguridad.
Por ahora, el nombre de Ismail queda unido a una desaparición brutal en el agua, ocurrida en segundos y ante testigos que no pudieron hacer nada para impedir que el mar se lo tragara.
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