La llamada llegó a Emergencias 112 alrededor de las 7:40 de la mañana del viernes 5 de junio. Varias voces alertaban de disparos y de dos personas aparentemente muertas dentro de una vivienda de la calle Guadalimar, en la barriada malagueña de La Palma-Palmilla.
Cuando los servicios sanitarios y la Policía Nacional entraron en el domicilio, ya no había posibilidad de auxilio. En el interior encontraron a una mujer de 51 años y a un hombre de 56 con heridas de arma de fuego; ambos habían fallecido.
Las primeras pesquisas transformaron rápidamente el hallazgo de dos cadáveres en la investigación de un crimen machista. La principal hipótesis sostiene que el hombre disparó contra su pareja y después utilizó el arma para quitarse la vida.
La Policía Nacional confirmó que la víctima y el presunto autor mantenían una relación sentimental. Los investigadores trabajan ahora para reconstruir el orden exacto de los disparos y determinar qué ocurrió durante las horas anteriores al crimen.
La pareja tenía un hijo en común. La mujer también era madre de una hija de una relación anterior, por lo que detrás de la puerta de aquella vivienda no solo quedaron dos cuerpos, sino una familia golpeada por una pérdida irreversible.
No constaban denuncias previas por malos tratos contra el hombre. Tampoco había referencias activas de la pareja en el sistema VioGén, la herramienta policial utilizada para valorar el riesgo y proteger a víctimas de violencia de género.
La ausencia de denuncias no detuvo la violencia que terminó dentro del domicilio. El caso vuelve a mostrar que muchos asesinatos machistas irrumpen sin que exista antes un expediente policial capaz de advertir el peligro.
El Grupo de Homicidios de la Comisaría Provincial de Málaga asumió la investigación. Los agentes inspeccionaron la vivienda, recogieron indicios y buscaron posibles testigos que permitan aclarar los momentos previos a las muertes.
Las autopsias deberán confirmar las causas exactas de ambos fallecimientos y la secuencia planteada por los investigadores. Hasta que finalicen esas pruebas, la muerte del hombre continúa tratándose como un posible suicidio posterior al asesinato.
El delegado del Gobierno en Andalucía explicó que todos los indicios apuntan a que el hombre mató primero a la mujer y después se suicidó. Esa reconstrucción todavía depende de los resultados forenses y del análisis completo de la escena.
El Ministerio de Igualdad confirmó el asesinato como un crimen por violencia machista. Con esta víctima, el balance de mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas en España ascendió a 24 durante 2026.
Este es el segundo asesinato machista registrado en la provincia de Málaga durante el año. La cifra convierte la tragedia de La Palma-Palmilla en parte de una cadena de violencia que sigue sumando nombres y hogares destruidos.
La investigación permanece abierta mientras familiares y vecinos afrontan una mañana que comenzó con sirenas y terminó con la retirada de dos cuerpos. En la calle Guadalimar quedó el silencio de una vivienda convertida en escenario criminal.
El arma puede explicar cómo murieron, pero todavía falta esclarecer qué precedió a los disparos. La respuesta deberá salir de las pruebas, mientras dos hijos cargan desde ahora con las consecuencias definitivas de aquella mañana.
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