Muere Noelia Gestoso, jugadora de bádminton de 26 años, y deja al deporte gallego de luto


El deporte gallego amaneció atravesado por una noticia devastadora: Noelia Gestoso Uzal, jugadora de bádminton formada en A Estrada, ha muerto a los 26 años después de enfrentarse a un cáncer muy agresivo.

La joven estaba profundamente vinculada al Club Bádminton A Estrada, el lugar donde creció como deportista y donde dejó una huella que ahora se mide en dolor, recuerdos y mensajes de despedida imposibles de encajar.

En su entorno más cercano la pérdida se vive como un golpe seco, porque Noelia no era solo una exjugadora del club, sino una presencia constante durante años, una compañera con la que se compartieron entrenamientos, viajes y una rutina marcada por el esfuerzo.

El adiós público se fijó para la tarde del viernes en la iglesia de Tabeirós, en A Estrada, donde familiares, amistades y vecinos tenían previsto reunirse para despedir a una joven cuya historia quedó truncada demasiado pronto.

Desde el club estradense la describieron como una compañera y una amiga, y recordaron su sonrisa como una de esas señales que sobreviven incluso cuando todo lo demás se vuelve oscuro.

La Federación Galega de Bádminton también expresó su pesar y subrayó que Noelia fue y seguirá siendo parte de la familia del bádminton gallego, tanto por su recorrido en la pista como por la huella humana que dejó entre quienes la conocieron.

Su trayectoria deportiva comenzó en las categorías inferiores de A Estrada, donde fue acumulando resultados hasta firmar un palmarés notable: 24 medallas en campeonatos autonómicos y nueve títulos que la colocaron entre las jugadoras más destacadas de su generación.

A ese recorrido sumó además dos medallas en Campeonatos de España y varias convocatorias internacionales, entre ellas una participación señalada en el Campeonato de Europa sub-17 disputado en Polonia en 2016.

En la temporada 2017/2018 dio otro paso importante al incorporarse al Ravachol Pontevedra, club en el que continuó compitiendo y donde también dejó recuerdo por su papel dentro del equipo y por su implicación fuera de la pista.

En Pontevedra la evocan como una pieza clave en el ascenso a Primera Nacional y como una deportista especialmente valiosa en la modalidad de dobles, una especialidad que exige coordinación, lectura del juego y una confianza total en quien comparte la pista contigo.

Su historia no se sostenía solo sobre medallas y resultados. Mientras avanzaba en el bádminton, Noelia estudió Medicina y terminó ejerciendo en Cantabria, una doble exigencia que revela hasta qué punto había construido su vida alrededor de la disciplina y la vocación.

Esa combinación de alto rendimiento deportivo y carrera sanitaria hizo que muchas personas la vieran como algo más que una promesa cumplida: era también el ejemplo de una juventud capaz de sostener el sacrificio sin perder la cercanía con los suyos.

Por eso su muerte ha desbordado el círculo del bádminton y se ha convertido en un luto compartido por buena parte del deporte gallego, que hoy no solo lamenta la pérdida de una jugadora con resultados brillantes, sino de una figura querida y reconocible.

Lo que queda ahora es un vacío difícil de nombrar en A Estrada, en Pontevedra y en todos los lugares donde Noelia compitió, estudió y trabajó; también la imagen obstinada de una sonrisa joven que muchos se resisten a dejar caer en el silencio.

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