La obra seguía su ritmo en una vivienda en construcción de la calle Osa cuando el forjado se desplomó de forma repentina y convirtió la jornada en una escena de muerte.
El derrumbe ocurrió hacia las 14.00 horas del jueves 25 de junio en San Sebastián de los Reyes, al norte de Madrid, mientras dos trabajadores se encontraban sobre la estructura afectada.
Uno de ellos, un hombre de 43 años, sufrió el golpe más devastador y entró en parada cardiorrespiratoria antes de que los equipos de emergencia pudieran estabilizarlo.
Los sanitarios desplazados al lugar iniciaron maniobras de reanimación cardiopulmonar durante varios minutos, pero finalmente solo pudieron confirmar su fallecimiento en la propia obra.
El segundo operario, un varón de 36 años, también resultó herido por el colapso y tuvo que ser atendido de urgencia entre restos de obra y material desprendido.
Tras ser estabilizado en el punto del accidente, fue evacuado al Hospital Universitario La Paz con pronóstico potencialmente grave, lo que dejó abierta la incertidumbre sobre su evolución inmediata.
Hasta la vivienda acudieron bomberos de la Comunidad de Madrid, efectivos sanitarios y agentes de la Policía Local, que trabajaron tanto en la asistencia a las víctimas como en el aseguramiento de la zona.
El desplome afectó a una parte esencial de la estructura de la casa unifamiliar, lo que obligó a revisar el entorno con rapidez para descartar nuevos riesgos de hundimiento o atrapados.
La calle donde ocurrió el siniestro quedó marcada por el silencio posterior al rescate, con la obra paralizada y el perímetro bajo control mientras avanzaban las primeras comprobaciones técnicas.
Las primeras informaciones coinciden en que el siniestro se produjo durante trabajos de construcción ordinarios, sin que por ahora haya trascendido qué fallo desencadenó el colapso del forjado.
La investigación tendrá que aclarar si hubo un problema estructural, un error de ejecución, una sobrecarga puntual o cualquier otra circunstancia capaz de romper el equilibrio de la obra en segundos.
Al tratarse de un accidente laboral mortal, el caso entra en un circuito de revisión especialmente sensible, donde cada detalle sobre seguridad, planificación y resistencia de la estructura puede resultar decisivo.
La muerte del operario de 43 años vuelve a exponer la fragilidad de muchos trabajos de construcción, donde un solo fallo basta para arrasar una vida y dejar otra al borde del abismo.
Mientras se esperan conclusiones oficiales, queda la imagen más dura del jueves: una vivienda aún sin terminar convertida en escenario de tragedia para dos hombres que habían salido a trabajar y acabaron sepultados por el derrumbe.
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