Encontraron en Venezuela a Mía, la niña santafesina desaparecida en 2023: así fue el hallazgo en Barinas


La imagen de Mía Guadalupe Salteño Altamirano llevaba casi tres años pegada a una ausencia insoportable. Desde agosto de 2023, su nombre había quedado atrapado en una búsqueda federal que ahora acaba de romperse con una noticia brutal: la encontraron con vida en Barinas, Venezuela.

La niña, oriunda de Santa Fe, fue localizada durante un operativo articulado entre autoridades argentinas, organismos venezolanos e Interpol. El dato cambió por completo el expediente porque confirmó que seguía junto a su madre, lejos del país y fuera del alcance de su padre desde hacía años.

La investigación federal sostiene que la menor habría sido sacada de Argentina sin autorización paterna y por pasos no habilitados. Esa hipótesis venía marcando el caso desde el inicio, cuando la denuncia encendió la sospecha de una sustracción, retención y ocultamiento.

El expediente comenzó a moverse el 25 de agosto de 2023, después de que el padre denunciara en Santa Fe que había perdido todo contacto con su hija. Con el paso del tiempo, la causa dejó la órbita provincial y quedó radicada en el fuero federal para avanzar con cooperación internacional.

Durante meses no hubo rastros formales que permitieran confirmar en qué país estaba la nena. La ausencia de registros migratorios y de movimientos oficiales profundizó una pregunta inquietante: cómo había cruzado la frontera una criatura tan chica sin dejar huella.

La pista decisiva, según la información difundida sobre el caso, llegó por medio de una persona que pidió reserva de identidad. Ese aviso aportó datos concretos sobre el posible paradero de la niña y de su madre, y empujó una cadena de verificaciones que terminó con el hallazgo.

Interpol canalizó esa información entre sus oficinas de Buenos Aires y Caracas. A partir de esa cooperación, la fiscalía pudo corroborar que Mía efectivamente estaba en la ciudad de Barinas, a cientos de kilómetros de Caracas, y no ante una pista falsa más.

Cuando la localizaron, Mía estaba junto a su madre, identificada en la causa como Fiorella Abigail Salteño. Sobre ella pesa la acusación de haber mantenido a la nena alejada de su padre y de haber salido del territorio argentino sin la autorización exigida.

Las autoridades también advirtieron que la menor se encontraría en una situación de vulnerabilidad. Por eso, el foco inmediato dejó de estar solo en el avance penal y pasó a concentrarse en su protección, su resguardo institucional y su restitución al país en condiciones seguras.

En esta etapa intervienen organismos de protección de la niñez del estado Barinas y la Cancillería argentina, además de la Unidad Fiscal Santa Fe. La prioridad es ordenar un regreso que no agrave el impacto que ya carga una nena separada de su entorno paterno desde que tenía apenas dos años.

El caso ya había sido incorporado a mecanismos de búsqueda internacional, incluida una notificación amarilla para intentar ubicar a la menor fuera del país. Esa alerta reforzó la difusión de la imagen de Mía y ayudó a que la causa no quedara enterrada entre expedientes viejos.

Ahora también se evalúan medidas sobre la madre para determinar su situación procesal, confirmar si sigue residiendo en el mismo domicilio y establecer qué documentación usó durante estos años. La investigación busca reconstruir cada tramo del recorrido que mantuvo a la niña oculta.

El hallazgo no cierra la historia: abre otra fase igual de delicada. Después de tanto tiempo, el regreso de Mía exigirá rearmar vínculos, sostener acompañamiento institucional y decidir cómo se producirá el reencuentro con un padre que denunció su desaparición cuando todavía era una nena muy pequeña.

Lo que durante meses fue una hipótesis sombría hoy tiene una certeza: Mía apareció viva en Venezuela. Queda por delante el tramo más sensible, porque encontrarla era apenas el primer golpe contra el silencio y ahora la urgencia es traerla de vuelta sin volver a quebrarla.

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