Llanes: el viaje armado de Dámaso desde Zamora hasta el cuartel donde mató a Laura Cruz


La secuencia arrancó en Zamora y terminó con un crimen dentro del cuartel de Llanes, donde Laura Cruz, guardia civil de 50 años, fue asesinada a tiros por su expareja en pleno mediodía del 5 de agosto.

El agresor, Dámaso F. S., tenía 49 años, era natural de Ferrol y llevaba casi una década destinado en la Comandancia de Zamora, dentro del Servicio Cinológico, donde trabajaba con perros policía.

Esa misma semana había recibido la notificación de su expulsión del cuerpo tras una condena firme por violencia de género relacionada con la propia Laura, un precedente que ya había dejado constancia oficial del riesgo.

Pese a esa prohibición, logró hacerse con un arma al sustraerla presuntamente de la taquilla de un compañero después de asistir el martes a una exhibición canina en Zamora, justo la noche anterior al asesinato.

Con esa pistola en su poder puso rumbo a Asturias y llegó hasta Llanes con un objetivo concreto: entrar en el cuartel donde trabajaba su exmujer y buscarla dentro de unas dependencias que ella conocía como lugar de protección.

Las reconstrucciones conocidas sitúan su entrada por la zona del garaje, aprovechando un momento en el que el guardia de la puerta atendía una denuncia, lo que le permitió avanzar por el interior sin ser interceptado de inmediato.

Además llevaba chaleco antibalas, un detalle que refuerza la idea de que no se trató de un arrebato improvisado, sino de un desplazamiento preparado con antelación y orientado a causar el mayor daño posible.

En el interior abrió fuego primero contra otro agente vinculado a tareas de violencia de género, aunque la protección de una mampara evitó que ese ataque acabara en una muerte más dentro del edificio.

Después se dirigió a la oficina donde estaba Laura y disparó contra ella, consumando el crimen en el mismo espacio profesional en el que la víctima desarrollaba su trabajo bajo la sombra de un historial previo de maltrato.

Cuando intentó escapar por la misma zona por la que había entrado, un teniente destinado en Ribadesella acudió en auxilio de la víctima y recibió un disparo en la rodilla, una herida grave de la que quedó fuera de peligro.

La huida desembocó en un nuevo intercambio de disparos dentro del cuartel y en el garaje, donde otros agentes respondieron al fuego para frenar al atacante, que terminó herido de gravedad durante esa intervención.

Dámaso murió más tarde mientras era atendido en una UVI móvil, cerrando de forma brutal una cadena de violencia que dejó a la víctima sin salida, a un mando herido y a los compañeros del cuartel atrapados en una escena extrema.

Laura figuraba en el sistema VioGén y ya había sufrido episodios anteriores de agresión y acoso, incluido al menos un incidente previo en Llanes, lo que vuelve a situar el foco en la persistencia del peligro incluso tras una condena.

El caso ha golpeado a dos comandancias separadas por cientos de kilómetros y deja una pregunta insoportable sobre cómo un hombre apartado del servicio pudo recorrer ese camino armado hasta alcanzar a la mujer a la que ya había convertido antes en objetivo.

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