La tarde se quebró en Magaluf cuando una niña de dos años sufrió un ahogamiento en la piscina del Hotel Barbados, en una escena que dejó a los presentes atrapados entre el pánico y la urgencia.
El aviso a emergencias se registró sobre las 18.10 horas del miércoles 5 de agosto de 2026, en el municipio mallorquín de Calvià, uno de los puntos turísticos más transitados de la isla en pleno verano.
Antes de que llegaran los sanitarios, fueron trabajadores del establecimiento quienes se lanzaron a sostener la vida de la menor con las primeras maniobras de reanimación cardiopulmonar.
Cuando el equipo del SAMU 061 alcanzó el hotel, la situación seguía siendo crítica y la asistencia continuó allí mismo, a pie de piscina, con el objetivo de recuperar la estabilidad de la niña.
Los servicios de emergencia lograron estabilizarla y activar un traslado urgente al Hospital Universitario Son Espases, centro de referencia en Palma para los casos pediátricos de mayor gravedad.
La menor ingresó en estado grave, una calificación que refleja que el riesgo no terminó en el borde del agua, sino que se desplazó intacto hasta la unidad hospitalaria que la recibió.
Al lugar acudieron una ambulancia de Soporte Vital Avanzado, otra de Soporte Vital Básico y un vehículo de logística, señal de que la intervención requirió una respuesta amplia y coordinada.
La localización del suceso también quedó fijada con precisión: el hotel está situado a la altura del número 7 de la avenida Notari Alemany, en una zona de intensa actividad turística.
La Guardia Civil de Calvià se hizo cargo de la investigación para aclarar cómo se produjo el ahogamiento y en qué circunstancias terminó una niña tan pequeña en una situación límite.
Por ahora no han trascendido detalles sobre el tiempo que la menor pudo permanecer bajo el agua ni sobre el instante exacto en que fue detectada la emergencia dentro del recinto.
Lo que sí ha quedado confirmado es la secuencia más dura: extracción del agua, reanimación inmediata, relevo de los sanitarios y traslado urgente para intentar frenar el daño causado por la falta de oxígeno.
El caso vuelve a poner el foco sobre los ahogamientos infantiles en espacios vacacionales, donde unos segundos de descontrol pueden convertirse en una tragedia irreversible.
En Magaluf, ese riesgo tomó forma en una sola tarde y dejó a una familia pendiente del parte médico de una niña de dos años que salió con vida de la piscina, pero no fuera de peligro.
Ahora todo queda suspendido en la evolución clínica de la menor y en la investigación abierta, mientras el episodio se instala como otra imagen brutal del verano: un hotel lleno y una infancia al borde del silencio.
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