Bormujos: El Baño, Las Quemaduras Y La Autopsia Pendiente


El baño debía ser una escena cotidiana. Una bebé, una casa en Bormujos y unos minutos en el cuarto de baño antes de seguir con la rutina. Pero aquella tarde terminó con una niña cubierta de quemaduras, un traslado urgente al Hospital Virgen del Rocío de Sevilla y una investigación que, semanas después, sigue sin una respuesta cerrada.

La menor tenía entre 14 y 16 meses. Había sufrido quemaduras graves mientras, presuntamente, la bañaba la pareja de su madre. Permaneció dos meses ingresada en el Virgen del Rocío, donde los médicos trataron de salvarla de unas lesiones que afectaban aproximadamente al 60% de su cuerpo.

El caso se remonta al 14 de abril, en Bormujos. La familia había regresado a casa después de ver una procesión de Semana Santa. La madre pidió a su entonces pareja que bañara a la niña mientras ella preparaba el bolso. Él entró con la bebé en el baño y cerró la puerta.

Pasaron apenas tres o cuatro minutos antes de que la madre escuchara llorar a su hija. Entonces, el hombre salió del cuarto de baño para decirle que la niña se había quemado. Al entrar, ella se encontró con una escena que después resumió con una frase brutal: vio a su bebé quemada de arriba abajo.

La explicación inicial apuntaba a un accidente con agua caliente. La pareja habría dicho que fue a buscar una toalla y que, en ese momento, la niña abrió el grifo. Pero la familia rechaza esa versión. La abuela, Yolanda Jiménez, sostiene que la menor no andaba siquiera y que el relato no le resulta fiable.

La madre también niega que fuera un accidente. Ha señalado que, si se hubiera tratado de un descuido, las quemaduras no habrían afectado a una parte tan extensa del cuerpo. Además, subrayó que su entonces pareja no presentaba quemaduras. Esa contradicción familiar es una de las sombras que rodean el caso.

Cuando la bebé ingresó en el Hospital Virgen del Rocío, el equipo médico avisó a la Policía Nacional por la situación en la que llegó la menor. También se activó el protocolo de maltrato infantil. Desde ese momento, el episodio dejó de ser solo una urgencia médica y pasó a estar bajo mirada policial y judicial.

Durante el ingreso, la niña permaneció en una unidad especializada por la gravedad de las lesiones. Las quemaduras afectaban a una parte muy extensa del cuerpo, incluida la cara, y durante la hospitalización se le realizaron tratamientos de alta complejidad, entre ellos trasplantes de piel. Aun así, la bebé no logró recuperarse.

La menor falleció el viernes anterior a la publicación de las últimas novedades. Con su muerte, la causa cambió de dimensión. El caso pasó al Grupo de Homicidios de la Policía Nacional en Sevilla y quedó en manos del Tribunal de Instancia de la capital, con diligencias abiertas en la Sección de Instrucción número 11.

La pareja de la madre ya había declarado como investigado antes del fallecimiento de la niña. Está previsto que vuelva a comparecer en los próximos días, aunque todavía no hay una fecha concreta. Hasta ahora, el subdelegado del Gobierno en Sevilla, Francisco Toscano, ha confirmado que no se han practicado detenciones.

Toscano explicó que todas las hipótesis siguen abiertas a la espera de la autopsia. Ese informe deberá aportar una posible etiología de las lesiones y orientar cuál de las variables manejadas por los investigadores encaja mejor con lo ocurrido. En otras palabras: la autopsia puede marcar el camino entre accidente, negligencia o intencionalidad.

La cautela es imprescindible porque todavía no hay una conclusión oficial. La versión de la pareja sostiene que las quemaduras se produjeron por un accidente en el baño. La familia, en cambio, insiste en que no lo cree y pide justicia. Entre esas dos posiciones se mueve ahora la investigación, con una bebé muerta en el centro de todo.

Hay detalles que vuelven el caso especialmente duro. La edad de la niña, la extensión de las quemaduras, la llamada del hospital a la Policía y la frase de la madre al recordar el primer llanto forman una secuencia difícil de apartar. No es solo una muerte infantil; es una muerte después de dos meses de sufrimiento médico.

También pesa el lugar donde empezó todo. Un cuarto de baño suele ser un espacio de cuidado: agua, toallas, una madre preparando cosas fuera, alguien encargado de lavar a una niña pequeña. La investigación intenta reconstruir cómo ese espacio doméstico terminó convertido en el origen de unas lesiones mortales.

La familia vive la espera con una mezcla de duelo y sospecha. La abuela recordó haber encontrado a su hija en la puerta del baño preguntando qué le habían hecho a la niña. Esa escena, más que cualquier término judicial, explica el impacto íntimo del caso: una casa partida en dos por unos minutos que nadie logra cerrar.

Ahora, Bormujos queda pendiente de una autopsia y de una nueva comparecencia judicial. Hasta que esos pasos aclaren lo ocurrido, el caso permanece abierto, con una pregunta dolorosa sobre la mesa: cómo una bebé que debía salir de un baño terminó con el 60% del cuerpo quemado y dos meses después sin vida.

Cuando el miedo te roba la voz, esto grita por ti

En situaciones de pánico, la garganta se cierra y pedir ayuda se vuelve imposible. Esta alarma personal está diseñada para romper el silencio ensordecedor de una agresión: un sonido de 140dB y una luz estroboscópica para disuadir y alertar cuando tú no puedes hacerlo.

Ver cómo funciona

Leer más

Publicar un comentario

0 Comentarios