Buscan por tierra, mar y aire a una mujer desaparecida en la ría de Tina Mayor, en Cantabria


La noche cayó sobre la ría de Tina Mayor con una ausencia que nadie logró explicar y que acabó encendiendo un operativo de gran tamaño en uno de los puntos más delicados de la costa entre Cantabria y Asturias.

La búsqueda se centra en el entorno de Pechón, dentro del municipio de Val de San Vicente, donde los equipos de emergencia rastrean desde el domingo por la noche las márgenes, los accesos y el agua en busca de una mujer desaparecida.

La alerta activó primero a la Guardia Civil, que inició las primeras batidas por tierra y mar antes de dar aviso al Centro de Atención a Emergencias 112 de Cantabria pasadas las 21.30 horas.

A partir de ese momento se diseñó un despliegue más amplio, con recursos movilizados desde primera hora de la mañana del lunes y un Puesto de Mando Avanzado instalado en la zona para coordinar cada movimiento.

Sobre el agua trabajan una embarcación de Cruz Roja y equipos subacuáticos mixtos que peinan las márgenes este y oeste de la ría, mientras se esperaba la incorporación de los especialistas del GEAS de la Guardia Civil.

Por aire, el rastreo depende de las ventanas que deje la meteorología, porque la baja visibilidad en la costa complica las batidas de los helicópteros y obliga a alternar vuelos para mantener la cobertura durante más horas.

También se han desplegado drones del Gobierno cántabro en el tramo comprendido entre el puente de Bustio y la salida de Tina Mayor, una franja donde cada recodo del agua puede esconder una pista o prolongar el silencio.

En tierra, el operativo reúne a agentes del GREIM, efectivos del Seprona, patrullas de seguridad ciudadana, voluntarios y perros de rastreo que avanzan por senderos, taludes y zonas de vegetación cerrada.

Inspección Pesquera concentra parte de su despliegue en las áreas acantiladas de la costa, donde el relieve obliga a extremar la cautela y convierte cada revisión en una maniobra lenta y expuesta.

Cruz Roja ha sumado recursos acuáticos, subacuáticos, logísticos y psicosociales, una señal de que la emergencia no solo se mide en metros de terreno rastreado, sino también en la tensión humana que se instala con el paso de las horas.

La ría de Tina Mayor marca una frontera natural entre comunidades y combina corrientes, orillas irregulares y zonas de difícil acceso, un escenario que obliga a repartir esfuerzos entre el agua, la costa y los caminos cercanos.

Las primeras referencias públicas sitúan el arranque del operativo completo a las 8.00 horas del lunes, después de una noche de preparación en la que se organizaron relevos, sectores de búsqueda y equipos especializados.

Hasta ahora no ha trascendido la identidad de la mujer ni las circunstancias previas a su desaparición, y esa falta de certezas mantiene la búsqueda apoyada en un rastreo minucioso más que en una hipótesis cerrada.

Con el paso del día, el dispositivo sigue abierto sobre Tina Mayor con la esperanza de hallar una señal en una costa cubierta de bruma, donde cada minuto sin noticias endurece aún más el peso de la espera.

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