La investigación arrancó por la denuncia de una mujer que trabajaba como empleada del hogar en una vivienda de Castellón de la Plana y aseguró haber sufrido varias agresiones sexuales dentro de ese domicilio.

La denunciante relató que fue amenazada con un cuchillo mientras realizaba tareas de limpieza y que vivió una situación de terror dentro de la casa, sin margen aparente para pedir auxilio en ese momento.

En algún punto de esa secuencia logró salir del inmueble tras hacer creer a su agresor que no lo denunciaría, una maniobra que, de acuerdo con la información conocida, le permitió escapar con vida.

Después se reunió con su pareja y ambos acudieron al Hospital Provincial de Castellón, donde se activó el protocolo previsto para este tipo de denuncias y se dio aviso a la Policía Nacional.

Con esa declaración sobre la mesa, agentes de la comisaría provincial se desplazaron al domicilio investigado y accedieron a la vivienda con autorización judicial para registrar el lugar.

Fue entonces cuando apareció el hallazgo más inquietante del caso: el cadáver de un hombre en el interior de una nevera situada dentro de la vivienda registrada en la plaza Pintor Sorolla.

La identidad de esa víctima mortal y la causa exacta de su muerte no habían sido aclaradas en las primeras horas, lo que abrió una línea de investigación paralela al delito sexual denunciado por la empleada.

El sospechoso no se encontraba en ese piso cuando los agentes realizaron la entrada, por lo que el operativo continuó hasta otra vivienda que el hombre tenía en Peñíscola.

Allí fue localizado por los agentes en un inmueble en el que también estaba su madre, en medio de una situación de fuerte nerviosismo que complicó la intervención policial.

Durante esa actuación, el hombre intentó escapar y, además, tuvo que ser trasladado posteriormente a un centro hospitalario tras ingerir una gran cantidad de pastillas, siempre según la información coincidente difundida durante la jornada.

La detención quedó así vinculada a dos frentes especialmente graves: por un lado, la denuncia por agresión sexual presentada por la trabajadora y, por otro, el hallazgo del cuerpo oculto en la nevera.

La Brigada Provincial de la Policía Judicial y la Policía Científica asumieron las pesquisas para reconstruir qué ocurrió dentro de ese piso, cuánto tiempo llevaba allí el cadáver y qué relación mantenía con el arrestado.

Durante la mañana siguiente al hallazgo se celebró una reunión entre los grupos de investigación y la autoridad judicial para coordinar las diligencias y ordenar las siguientes actuaciones del caso.

El suceso ha dejado una escena de enorme impacto en Castellón: una denuncia que parecía centrada en una agresión sexual terminó abriendo la puerta a un escenario todavía más oscuro, con una muerte bajo investigación y muchas preguntas sin respuesta.