La escena ocurrió en el IES Escultor Francesc Badia de Foios, en Valencia, donde dos menores de 13 y 14 años entraron armados y acabaron atacando a una compañera dentro del centro educativo.
La víctima, una alumna de 12 años que estaba sola en una zona del instituto, sufrió una herida leve en el cuello después de que la agresora intentara alcanzarla con un machete.
Junto al arma blanca, los menores llevaban también un bate de béisbol, un detalle que convirtió el episodio en algo más inquietante que una agresión impulsiva y empujó la investigación hacia una posible planificación previa.
Las primeras diligencias apuntan a que no se trataba solo de intimidar o lesionar a una compañera, sino de un plan más grave que, según la información conocida este 24 de junio, buscaba causar varias muertes dentro del instituto.
La Guardia Civil mantiene abierta la investigación en coordinación con la Fiscalía de Menores para reconstruir cómo se gestó la idea, qué pasos llegaron a dar y hasta dónde pensaban llevar el ataque.
El análisis de los dispositivos y del rastro digital de ambos menores ha situado el foco en su consumo reiterado de contenidos violentos relacionados con matanzas escolares y otros ataques reales.
Entre esas referencias aparece la masacre de Columbine, cometida en 1999 en Colorado, un caso convertido durante décadas en símbolo de la violencia extrema dentro de un centro escolar.
Según las informaciones coincidentes publicadas en España, los dos menores habían dejado señales de su obsesión en internet, donde compartían mensajes, imágenes y elementos vinculados a la estética de este tipo de ataques.
También habrían exhibido la indumentaria prevista para el día señalado y fotografías del machete y del bate, una exposición previa que refuerza la hipótesis de una preparación consciente y no de un arrebato repentino.
Las pesquisas describen una dinámica de retroalimentación entre ambos, unidos por una fascinación violenta que fue creciendo hasta convertir la idea del ataque en un proyecto compartido.
Cuando la víctima consiguió zafarse y pedir ayuda de forma indirecta con su reacción, varios alumnos alertaron al profesorado, y esa intervención rápida resultó decisiva para frenar lo que podía haber terminado en una tragedia mucho mayor.
Tras el aviso, acudieron agentes de la Guardia Civil y de la Policía Local, y la menor de 14 años fue detenida, mientras que el chico de 13 quedó fuera de responsabilidad penal por ser inimputable debido a su edad.
Esa diferencia legal no reduce la gravedad de lo ocurrido, pero sí marca dos vías distintas: un expediente penal para la adolescente y medidas de carácter psicosocial o de protección para el menor de 13 años.
Foios quedó sacudido por la idea más inquietante de todas: que una agresión ya de por sí brutal podía haber sido solo el primer movimiento de un plan inspirado en matanzas escolares y dirigido contra un instituto lleno de menores.
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