La madrugada del 27 de junio dejó una escena devastadora en Mairena del Aljarafe, donde una mujer de 44 años fue hallada muerta con heridas de arma blanca dentro de su vivienda.
El primer aviso no salió de una patrulla ni de una cámara de seguridad, sino del hijo menor de la víctima, que bajó a la calle pidiendo ayuda en mitad de la noche.
Varios vecinos que estaban en las inmediaciones escucharon al menor decir que su padre estaba apuñalando a su madre y subieron de inmediato hacia el domicilio.
Cuando llegaron, la mujer ya estaba sin vida y el interior de la casa se había convertido en el final brutal de una discusión que nadie del entorno dijo haber imaginado de esa forma.
La Guardia Civil situó el crimen en una vivienda de la calle San Isidro Labrador y activó desde el primer momento la investigación como un presunto caso de violencia de género.
En la misma casa fue localizado un hombre de 44 años con heridas de arma blanca, y la principal hipótesis es que se las provocó a sí mismo después del ataque.
El sospechoso fue trasladado grave a un centro hospitalario de Sevilla, donde quedó bajo custodia mientras avanzaban las primeras diligencias judiciales y forenses.
Las primeras comprobaciones oficiales indicaron que no constaban denuncias previas entre la pareja ni registros de protección activa dentro del sistema VioGén.
Ese dato volvió a exponer uno de los vacíos más duros de este tipo de crímenes: la violencia puede crecer en silencio hasta estallar sin una alerta institucional previa.
En el barrio, algunos residentes aseguraron que la pareja llevaba poco tiempo viviendo allí y que su trato cotidiano no había despertado sospechas claras entre quienes los veían entrar y salir.
También coincidieron en que el menor, de unos 13 o 14 años según los testimonios recogidos en la zona, quedó en el centro de una escena imposible de borrar.
La víctima, de nacionalidad colombiana, murió en plena feria local, en unas horas en las que el ruido de la calle y el movimiento nocturno no impidieron que el horror se cerrara dentro del piso.
El Ayuntamiento expresó su consternación y pidió prudencia ante la circulación de versiones no confirmadas, mientras la investigación trataba de fijar con precisión la secuencia del ataque.
Si el crimen se confirma oficialmente como violencia machista, el caso se sumará a la lista de mujeres asesinadas en España este año y dejará otra vez la misma imagen insoportable: un hijo pidiendo auxilio cuando ya era demasiado tarde.
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