Muere José Antonio Torres, el alcalde de Chercos que gobernó hasta los 100 años


José Antonio Torres Sáez ha muerto a los 100 años y con su fallecimiento se cierra una figura casi irrepetible en la política municipal española: la del alcalde que seguía al mando de su pueblo cuando su nombre ya pertenecía a varias generaciones de vecinos.

Torres estaba al frente de Chercos, un pequeño municipio de la provincia de Almería, y era considerado el regidor en activo de mayor edad en España, una condición que lo convirtió en un caso singular dentro del mapa institucional del país.

Había nacido el 23 de julio de 1925 en ese mismo pueblo de la sierra de los Filabres, de modo que murió a pocas semanas de cumplir 101 años en el mismo territorio al que terminó dedicando la última gran etapa de su vida pública.

Antes de entrar en la alcaldía, desarrolló una larga carrera en la Guardia Civil, cuerpo en el que ingresó en 1949 y en el que alcanzó el grado de subteniente después de pasar por distintos destinos dentro del territorio nacional.

Entre esos destinos figuraron plazas como Lérida, Sevilla, Girona, Albacete y Bizkaia, un recorrido que dibuja una trayectoria profesional extensa y que lo mantuvo lejos de Chercos durante décadas antes de su regreso definitivo.

En el País Vasco sobrevivió además a un atentado de ETA en Amorebieta, un episodio que quedó incorporado a la biografía de un hombre cuya historia pública quedó marcada por el servicio, la disciplina y una resistencia poco común.

Cuando se jubiló a los 70 años, en lugar de desaparecer de la vida pública, volvió a su pueblo y decidió presentarse a las elecciones municipales de 1995, empujado por la insistencia de unos vecinos que lo seguían viendo como una autoridad cercana.

Ganó aquellos comicios y desde entonces encadenó mandatos durante alrededor de tres décadas, con un único corte temporal en 2023, cuando una moción de censura lo apartó del cargo antes de que pudiera recuperarlo más tarde.

Ese regreso reforzó aún más la imagen de permanencia que arrastraba su figura, porque a una edad en la que la mayoría de los dirigentes hace años que se ha retirado, él volvió a ocupar el despacho municipal y a sostener el día a día del consistorio.

Su gestión quedó asociada a mejoras muy concretas para una localidad de apenas unos centenares de habitantes, entre ellas la creación de servicios y equipamientos que buscaban fijar vida en un municipio pequeño y castigado por la despoblación.

En septiembre de 2025 recibió el Escudo de Oro de la Provincia de Almería, la máxima distinción honorífica de la Diputación, durante un homenaje celebrado con motivo de su centenario y de una trayectoria pública que ya parecía fuera de escala.

Durante aquel acto dejó una frase que resumía su manera de entender el cargo, al asegurar que había disfrutado haciendo el bien a los demás, una idea que su entorno utilizó también para describir una alcaldía marcada por la cercanía y la austeridad.

Entre los rasgos más repetidos de su perfil figuraba además que nunca cobró un sueldo del ayuntamiento, un detalle que alimentó su reputación de servidor público austero y que reforzó el vínculo sentimental que mantenía con buena parte del pueblo.

La muerte de José Antonio Torres deja en Chercos algo más que una vacante institucional: deja el final de una presencia persistente, la de un alcalde que convirtió su vejez en una última forma de resistencia y su nombre en parte de la memoria local.

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