Nueva York: investigan a una abuela por la muerte de su hija y sus cuatro nietos en Mechanicville


La escena que encontró la policía en Harris Avenue dejó a Mechanicville frente a una devastación difícil de procesar: seis miembros de una misma familia muertos dentro de una vivienda del complejo John S. Moore Homes.

Entre las víctimas estaban Amy Steadman, de 64 años; su hija Sarah Myers, de 44; y los cuatro hijos de esta, Harper Harmon, de 13 años, Hudson Harmon, de 11, y los gemelos Gavin y Gracelynn Harmon, de 10.

La investigación se fue cerrando sobre un nombre con rapidez. Los agentes señalaron a Steadman, madre de Sarah y abuela de los menores, como la principal sospechosa de haber provocado las muertes antes de quitarse la vida.

El caso salió a la luz tras una llamada de verificación de bienestar realizada el martes 23 de junio. Cuando los agentes entraron en el apartamento, ya no había margen para el rescate y el tiempo transcurrido complicó incluso la identificación inmediata de los cuerpos.

El jefe de policía, William Rabbitt, explicó que en la vivienda se recuperaron indicios compatibles con un envenenamiento intencional. Entre ellos figuraban medicamentos con receta y de venta libre hallados en el interior del domicilio.

La investigación añadió un detalle todavía más brutal: uno de los niños presentaba lesiones mortales causadas por fuerza cortante. Ese dato rompió la primera imagen de una única vía de muerte y abrió una dimensión aún más violenta del caso.

Los investigadores también localizaron una nota manuscrita y otros elementos circunstanciales que, a estas alturas, refuerzan la hipótesis central. Por ahora, las autoridades han dicho que no tienen pruebas de la intervención de una persona ajena al núcleo familiar.

Sarah Myers y sus hijos no residían formalmente en ese mismo apartamento, aunque sí dentro del mismo complejo. Esa cercanía entre ambas viviendas es una de las piezas que ayuda a reconstruir cómo toda la familia terminó reunida en el lugar donde aparecieron los cadáveres.

Mientras avanzaba la investigación criminal, emergió otro frente igual de doloroso: la disputa por la custodia de los menores. Brady Harmon, padre de los cuatro niños, llevaba años peleando en los tribunales para recuperar el contacto con ellos.

Harmon contó que no veía en persona a sus hijos desde noviembre de 2019 y que estaba a solo unos días de reencontrarse con ellos. Documentos judiciales señalaban que iba a comenzar un periodo de custodia temporal de dos meses en cuestión de días.

Ese calendario convirtió la tragedia en algo todavía más insoportable para el padre. Después de seis años de litigios, gastos legales y gestiones para acceder a visitas o custodia, el desenlace llegó justo antes de que pudiera volver a abrazar a sus hijos.

En la comunidad de Mechanicville, la conmoción no solo se mide por el número de víctimas, sino por la sensación de que la muerte llevaba tiempo instalada dentro de esa casa sin que nadie imaginara la magnitud de lo que estaba ocurriendo.

Las autopsias y los estudios forenses pendientes serán decisivos para fijar de forma oficial cómo murió cada una de las víctimas y en qué secuencia se desarrolló todo. Esa cronología es ahora una de las claves para sostener o matizar la hipótesis policial.

Hasta que ese rompecabezas quede completo, la imagen que permanece es la de una familia entera borrada dentro de su propio entorno y un caso que mezcla silencio, custodia, veneno y violencia extrema en una sola madrugada imposible de olvidar.

Cuando el miedo te roba la voz, esto grita por ti

En situaciones de pánico, la garganta se cierra y pedir ayuda se vuelve imposible. Esta alarma personal está diseñada para romper el silencio ensordecedor de una agresión: un sonido de 140dB y una luz estroboscópica para disuadir y alertar cuando tú no puedes hacerlo.

Ver cómo funciona

Leer más

Publicar un comentario

0 Comentarios