Muere un trabajador de 48 años por golpe de calor tras desplomarse en plena calle en Sevilla


El cuerpo no aguantó más. Un trabajador de 48 años murió en Sevilla después de desplomarse en plena calle, en medio de una jornada marcada por temperaturas extremas que siguen apretando sin tregua en Andalucía.

La muerte fue confirmada este 8 de julio por el consejero en funciones de Sanidad, Presidencia y Emergencias de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz, que situó el fallecimiento dentro del repunte de casos graves asociados al calor.

Según la información oficial, el hombre sufrió una exposición prolongada a altas temperaturas en la vía pública. Los servicios sanitarios acudieron, pero no pudieron salvarle la vida tras el desvanecimiento.

El fallecimiento se produjo el martes, un día antes de su confirmación pública. Con este caso, Andalucía eleva a tres las muertes vinculadas al calor desde la activación del protocolo estival y Sevilla concentra ya dos de ellas.

La primera muerte registrada en la provincia en este episodio fue la de una mujer de 71 años en Sanlúcar la Mayor. Ahora, la capital sevillana vuelve a quedar señalada por una escena que muestra hasta dónde puede llegar el impacto de la ola térmica.

Las autoridades indicaron que la víctima era de nacionalidad extranjera. Al no constar historia clínica en el sistema sanitario andaluz, no se ha podido precisar por ahora si padecía factores de riesgo previos o patologías que agravaran la exposición.

El contexto es cada vez más áspero. Antonio Sanz pidió no bajar la guardia ante unas máximas que, según trasladó durante un acto público, podían alcanzar de nuevo los 42 grados en las siguientes horas.

Los datos sanitarios dibujan una presión creciente. Desde que se activó el protocolo andaluz frente a las temperaturas excesivas, las urgencias han atendido 1.081 casos relacionados con el calor, una cifra que había sido de 800 apenas dos días antes.

Hasta el 7 de julio se habían contabilizado trece golpes de calor en Andalucía, con nueve personas todavía ingresadas. Sevilla encabezaba ese balance con seis casos, por delante de Almería, Cádiz, Córdoba y Jaén.

La estrategia autonómica de prevención permanece activa del 15 de mayo al 30 de septiembre. El dispositivo se apoya en previsiones meteorológicas, vigilancia sanitaria y alertas destinadas a frenar el deterioro físico antes de que el calor se convierta en una trampa mortal.

Entre los grupos más vulnerables figuran los mayores de 65 años, los enfermos crónicos, los menores de cuatro años y quienes toman determinados medicamentos que alteran la adaptación del organismo a las altas temperaturas.

Pero el riesgo no se queda ahí. El protocolo también advierte sobre personas sin hogar, ciudadanos que viven solos y trabajadores sometidos a esfuerzo físico en exteriores o en ambientes especialmente calurosos, una exposición que encaja con el perfil de esta tragedia.

La muerte de este trabajador vuelve a poner el foco en lo que ocurre cuando el calor extremo deja de ser una incomodidad y pasa a ser una amenaza directa. La calle, el esfuerzo y la falta de respiro pueden convertir unos minutos de exposición en un desenlace irreversible.

Sevilla cierra otra jornada de verano con una cifra que pesa más que cualquier aviso: una vida perdida en mitad del asfalto, mientras la comunidad sigue contando urgencias, ingresos y muertos bajo un cielo cada vez más hostil.

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