La noche del sábado se quebró de golpe en Algeciras cuando una mujer murió tras sufrir un accidente de moto en plena calle, en un episodio que dejó a la ciudad entre la conmoción y el desconcierto.
El siniestro ocurrió poco antes de las 23:00 horas en la zona de San García, en el entorno de la carretera de Getares y la avenida 28 de Febrero, cerca de la entrada de un supermercado.
Según las primeras averiguaciones, la víctima viajaba como acompañante en una motocicleta cuando la bandera de Marruecos que llevaba al cuello quedó atrapada en la rueda trasera del vehículo.
Ese enganche habría provocado una lesión gravísima en el cuello en cuestión de segundos, justo en un momento en el que la circulación y las celebraciones todavía mantenían movimiento en la zona.
Varios testigos alertaron de inmediato a los servicios de emergencia al ver a la mujer inconsciente sobre el asfalto tras el vuelco de la motocicleta.
Los primeros agentes de la Policía Local que llegaron al lugar iniciaron maniobras de reanimación cardiopulmonar y utilizaron el desfibrilador externo semiautomático del vehículo patrulla, pero no lograron revertir la situación.
Minutos después, los sanitarios continuaron la asistencia y trasladaron a la herida al servicio de Urgencias del Hospital Punta Europa, donde se confirmó su fallecimiento poco después de su llegada.
La escena se produjo en una jornada marcada por la celebración del pase de Marruecos a los cuartos de final del Mundial, un contexto que había sacado a numerosos vecinos a la calle en distintos puntos de Algeciras.
La investigación sigue abierta para aclarar con precisión cómo se desarrolló la secuencia del accidente y si hubo algún otro factor que contribuyera al desenlace fatal.
Dentro de esas diligencias, la Policía Local practicó la prueba de alcoholemia al conductor de la motocicleta, marido de la fallecida, y el resultado fue negativo, con una tasa de 0,0 miligramos por litro de aire espirado.
Las informaciones publicadas coinciden en la mecánica esencial del suceso, aunque algunas versiones difundidas durante las primeras horas han mostrado diferencias en datos secundarios de identificación de la víctima.
Lo que no cambia entre esas reconstrucciones es el núcleo de la tragedia: una tela anudada al cuello terminó convertida en el elemento que desató una muerte brutal en apenas un instante.
También se mantiene constante el esfuerzo de los equipos desplazados, que actuaron con rapidez tanto en el lugar del accidente como durante el traslado hospitalario, sin conseguir salvarle la vida.
Ahora queda una investigación en marcha, una ciudad golpeada por la noticia y una imagen imposible de suavizar: una celebración convertida en tragedia por un detalle que resultó letal.
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