Córdoba: murió el instructor Leandro Bertazzo al caer de un avión y su alumna logró aterrizar sola


La tarde de un vuelo de práctica en Córdoba terminó convertida en una escena imposible de olvidar cuando Leandro Andrés Bertazzo, instructor de vuelo de 42 años, cayó de la aeronave en plena maniobra y dejó a su alumna sola en el aire.

El episodio ocurrió el sábado 5 de julio de 2026 en la zona rural de Toledo, dentro del departamento Río Segundo, durante una práctica a bordo de un Cessna C-150 perteneciente a una escuela de aviación privada.

Bertazzo trabajaba desde hacía unos cuatro años como instructor en Flying Parrot Córdoba y también tenía trayectoria como piloto comercial, según la reconstrucción difundida tras conocerse su muerte.

Antes de ese segundo vuelo, el instructor había realizado otra práctica de reentrenamiento con un piloto que ya tenía licencia, una actividad que transcurrió sin incidentes y que, de acuerdo con quienes lo vieron, no anticipaba el desenlace que vendría después.

La joven que lo acompañaba tenía 22 años, contaba con licencia de piloto privado y acumulaba pocas horas de experiencia, por lo que debía volar acompañada por un instructor o un piloto de seguridad.

En medio del recorrido, siempre según el relato de la alumna reconstruido por la escuela, Bertazzo le indicó que mantuviera el vuelo como estaba previsto, se quitó los auriculares, acomodó sus pertenencias, se desabrochó el cinturón y abrió la puerta de la cabina.

Segundos después cayó de la aeronave y dejó a la alumna enfrentada a una emergencia extrema, sola al mando de un avión liviano y con la obligación de controlar el pánico para no perder altura ni dirección.

La joven consiguió enviar un mensaje para avisar lo que acababa de pasar y luego mantuvo el control del Cessna hasta regresar a pista, donde logró aterrizar sin lesiones físicas.

Mientras ella descendía con vida, en tierra se activó la alarma interna de la escuela y su director salió a buscar a Bertazzo desde el aire para intentar localizar el punto exacto de la caída.

Tras entre quince y veinte minutos de búsqueda, logró divisar la zona donde estaba el cuerpo y entregó las coordenadas a las autoridades, lo que permitió el desplazamiento de la Patrulla Rural Centro y de un servicio de emergencias.

Cuando los equipos llegaron al lugar, los médicos solo pudieron confirmar la muerte del instructor, cuya caída quedó desde entonces bajo investigación judicial para determinar con precisión la secuencia de los hechos.

Quienes compartían con él la rutina del aeródromo declararon que la noticia los dejó en shock, porque esa mañana lo habían visto desarrollar sus tareas con absoluta normalidad y sin señales visibles de una crisis inminente.

El caso abrió además una pregunta brutal sobre los límites de los controles previos al vuelo, ya que en la aviación civil existen exigencias físicas y operativas concretas, pero una situación íntima o mental puede quedar fuera de la vista de quienes rodean al piloto.

La muerte de Bertazzo y el aterrizaje solitario de su alumna quedaron unidos en una misma escena: un instructor que cayó al vacío en pleno vuelo y una joven que, en medio del espanto, logró bajar la aeronave y sobrevivir para contar lo ocurrido.

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