La tarde del domingo terminó en tragedia frente a la costa de Jávea, en Alicante, cuando una mujer de 36 años sufrió heridas mortales en el mar durante una salida de recreo con varias personas.
El accidente ocurrió en la zona de La Caleta, a unos 400 metros de la orilla, en un punto muy frecuentado del litoral de Xàbia durante los meses de verano.
La víctima navegaba en una embarcación alquilada junto a su grupo cuando, por causas que ahora se investigan, acabó en el agua y fue alcanzada por la hélice del barco.
Las primeras reconstrucciones sitúan la secuencia en una maniobra de regreso después de que varias personas cayeran de un hinchable remolcado, un donut acuático enganchado a la embarcación.
En ese momento, la barca habría girado para recoger a quienes se habían precipitado al mar y fue entonces cuando se produjo el impacto más grave de toda la jornada.
La herida más severa afectó a la arteria femoral, lo que provocó una hemorragia masiva en cuestión de minutos y dejó a la mujer en una situación crítica desde el primer instante.
El aviso a la Guardia Civil se recibió sobre las 18:45 horas, cuando la emergencia ya se desarrollaba mar adentro y la prioridad absoluta era trasladarla al puerto lo antes posible.
La víctima llegó todavía con vida a la rampa de varada pública del puerto de Xàbia, donde los equipos sanitarios intentaron frenar la pérdida de sangre en una intervención de extrema urgencia.
Pese a esos esfuerzos, la gravedad de las lesiones fue irreversible y los servicios médicos terminaron certificando su fallecimiento poco después de su llegada a tierra.
La investigación ha quedado en manos de la Policía Judicial de la Guardia Civil, que trabaja para aclarar con precisión cómo se produjo la caída, la maniobra posterior y el contacto con la hélice.
Por ahora, la principal hipótesis apunta a un accidente durante una actividad náutica de ocio, aunque los agentes mantienen abiertas las comprobaciones sobre la embarcación y la secuencia exacta de los hechos.
La salida había comenzado en Dénia, donde el grupo había alquilado el barco antes de dirigirse hacia la bahía de Jávea para pasar la tarde en el mar.
El caso vuelve a poner el foco en el riesgo de las actividades recreativas remolcadas cuando hay personas en el agua y el motor sigue siendo parte activa de la maniobra.
Lo que iba a ser una jornada de verano entre amigos acabó convertido en una escena marcada por la sangre, la urgencia y una muerte que ahora obliga a reconstruir cada segundo del accidente.
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