La Audiencia de Valencia ha escuchado el testimonio de una menor que acusa a su padre de haberla sometido durante meses a agresiones sexuales dentro del domicilio familiar, cuando ella tenía entre 13 y 14 años.
La joven declaró ante el tribunal que todo comenzó en las Navidades de 2021, en un periodo en el que convivía con él y la esposa del acusado se encontraba fuera de España.
Hasta entonces, explicó, la relación había sido la de un padre y una hija, y por eso decidió irse a vivir con él tras la separación de sus progenitores, sin imaginar que aquel cambio acabaría convertido en una trampa.
En sala relató que las primeras agresiones arrancaron con un supuesto juego de cosquillas, hasta que un día, siempre según su declaración judicial, él la tiró al suelo, le bajó la ropa y la agredió sexualmente por primera vez.
La menor sostuvo que aquel episodio no fue aislado y que después llegaron más ataques, con una rutina de control y miedo que se repitió en la vivienda mientras el hombre hacía vida normal.
También describió escenas en las que, antes de irse a trabajar, el acusado la inmovilizaba sobre la cama para hacerle tocamientos y otras prácticas sexuales mientras ella seguía sin comprender del todo la dimensión de lo que estaba viviendo.
Uno de los momentos más duros de su declaración llegó al recordar el día en que pidió 12 euros para pagar una excursión escolar y, en lugar de ayuda, asegura que recibió otra agresión dentro de la casa.
La joven explicó que en una de esas ocasiones llegó a morderle en el pecho para intentar defenderse, y que esa marca fue después justificada por él con una versión falsa cuando tuvo que dar explicaciones.
Cuando la madrastra regresó, añadió, el comportamiento no se detuvo, sino que cambió de forma para evitar sospechas, esperando a la noche o entrando directamente en la habitación de la adolescente.
Durante la vista oral, la víctima afirmó que hubo episodios con penetración y que el acusado comprobaba antes si tenía la menstruación, un detalle que dejó en la sala una imagen todavía más fría del sometimiento que describe.
La Fiscalía y la acusación particular solicitan para el procesado 15 años de prisión por un delito continuado de agresión sexual a menor, con los agravantes de parentesco y prevalimiento.
El hombre negó los hechos ante el tribunal y sostuvo que no pudo cometerlos, mientras la defensa trató de desmontar el relato de la víctima en un juicio marcado por la dureza de su declaración.
La madre de la menor y otros testigos respaldaron el deterioro emocional que sufrió la adolescente, que sigue en tratamiento psicológico y arrastra, de acuerdo con lo expuesto en la vista, ansiedad, pesadillas y secuelas profundas.
La investigación se activó después de que el instituto detectara señales de alarma y la joven acabara denunciando acompañada por personal del centro, rompiendo un silencio que durante meses había quedado encerrado entre las paredes de su propia casa.
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