Tragedia en la Calle Veracruz: El último adiós de 2025 en Fuenmayor



El último día del año 2025 debía ser una jornada de preparativos, brindis y esperanza en Fuenmayor, pero el destino tenía reservado un guion atroz para los vecinos de la calle Veracruz. Alrededor de las 17:20 horas del miércoles 31 de diciembre, cuando el sol comenzaba a ocultarse tras los viñedos riojanos, el sonido de las sirenas rompió la atmósfera festiva. En el interior de una de las viviendas de esta vía céntrica, se estaba consumando un drama familiar que cambiaría para siempre la historia del municipio.

A diferencia de otros sucesos similares, este no fue un ataque aleatorio o un arrebato de locura sin sentido. Las investigaciones de la Guardia Civil han confirmado que los hechos se derivaron de un presunto y grave episodio de violencia machista. La vivienda de la calle Veracruz se había convertido, durante mucho tiempo, en una olla a presión de tensiones y agresiones que terminaron explotando de la forma más violenta posible en el peor momento imaginable.

Todo comenzó cuando el padre de familia, un hombre de 54 años identificado como J.A.G.G., inició presuntamente una agresión contra su pareja en el domicilio. No era la primera vez que el miedo se instalaba en esas paredes, pero en esta ocasión, la intensidad del ataque cruzó una línea roja. Los gritos de auxilio y el sonido de la pelea alertaron a los vecinos, quienes no tardaron en contactar con el centro de emergencias SOS Rioja al percibir que la situación era de vida o muerte.


En medio de la agresión hacia la madre, el hijo de la pareja, un joven de tan solo 19 años, decidió intervenir. Lo que comenzó como un intento de frenar el ataque contra su progenitora derivó en un enfrentamiento físico entre padre e hijo. En un instante de caos y desesperación, el joven empuñó un arma blanca con la intención de detener la violencia que su padre estaba ejerciendo, asestándole varias heridas que resultarían fatales.

La rapidez de los servicios de emergencia fue notable, pero insuficiente ante la gravedad de las lesiones. Hasta la calle Veracruz se desplazaron patrullas de la Guardia Civil de los puestos de Fuenmayor y Logroño, además de una unidad de soporte vital avanzado del Servicio Riojano de Salud. Al entrar en la vivienda, los agentes se toparon con una escena desgarradora: el padre herido de muerte y una familia rota por el ciclo de la violencia.

A pesar de los intentos de reanimación por parte de los facultativos, J.A.G.G. falleció en el lugar de los hechos poco antes de las seis de la tarde. La herida provocada por el arma blanca había alcanzado zonas vitales, haciendo imposible cualquier milagro médico. La confirmación del deceso transformó la zona en un escenario criminal, con el precinto policial rodeando el portal mientras el pueblo observaba con una mezcla de horror y tristeza.


La detención del joven de 19 años se produjo allí mismo. Según testigos y fuentes cercanas a la investigación, el chico no intentó huir ni negó los hechos; su estado era de una "frialdad traumática", producto del shock tras haber matado a su propio padre para proteger a su madre. Fue trasladado a las dependencias de la Comandancia de Logroño bajo custodia policial, mientras su madre recibía atención médica y psicológica de urgencia.

Este suceso ha puesto de relieve la crudeza de la violencia machista que, en ocasiones, obliga a los hijos a tomar decisiones imposibles. Los investigadores de la Unidad de la Policía Judicial están reconstruyendo minuciosamente el historial de la pareja. Aunque no se han hecho públicos aún los antecedentes en el sistema VioGén, las declaraciones de los vecinos apuntan a un entorno de maltrato psicológico y físico prolongado en el tiempo.

El Ayuntamiento de Fuenmayor, tras conocer los detalles exactos, ha mostrado una actitud de cautela y apoyo hacia la mujer y su hijo. Se ha convocado una junta de portavoces para este 1 de enero de 2026, donde se analizarán las medidas de luto y apoyo social. El alcalde ha recordado que Fuenmayor es un pueblo que rechaza cualquier tipo de violencia, pero que hoy siente un profundo pesar por una tragedia que se gestó en el silencio de un hogar.


La calle Veracruz, que debería estar hoy llena de saludos de año nuevo, se encuentra bajo una vigilancia discreta. Los peritos de criminalística han pasado gran parte de la noche recogiendo pruebas, incluyendo el arma del crimen: un cuchillo de cocina con el que el joven presuntamente asestó los golpes. La trayectoria de las heridas y la posición de los cuerpos serán fundamentales para determinar si existió una legítima defensa proporcional o un exceso de violencia.

El joven detenido pasará a disposición judicial mañana viernes. Su futuro legal pende de un hilo muy delgado: el parricidio es uno de los delitos más penados en España, pero el contexto de violencia machista previa podría actuar como una circunstancia eximente o atenuante de gran peso. Su defensa se centrará en demostrar que su única intención fue salvar la vida de su madre en un momento de peligro inminente.

La madre, la principal víctima del episodio de violencia machista inicial, se encuentra bajo protección oficial. Ha sido trasladada a un recurso seguro para evitar que la presión mediática y el trauma del suceso empeoren su estado. Desde los servicios sociales de La Rioja se ha activado un protocolo de seguimiento integral para acompañarla en un duelo que es, a la vez, el procesamiento de un agresor y de un hijo.


Este crimen de Nochevieja cierra el año 2025 en España con una cifra negra en violencia de género y doméstica. Nos recuerda que las festividades suelen ser periodos críticos donde las tensiones latentes estallan de forma fatal. El caso de Fuenmayor es paradigmático de cómo el machismo no solo mata a mujeres, sino que destruye la vida de los hijos, convirtiéndolos en víctimas y, en casos extremos como este, en ejecutores.

La Guardia Civil está tomando declaración a otros familiares y amigos del joven para entender su perfil. Descrito como un chico trabajador y tranquilo, el contraste entre su carácter y el acto cometido refuerza la tesis de una reacción desesperada ante un maltrato insoportable. Los testimonios coinciden en que la relación padre-hijo estaba totalmente rota debido al comportamiento del fallecido hacia su esposa.

El juicio, que se celebrará probablemente con jurado popular, será uno de los más complejos de la región. La sociedad tendrá que juzgar no solo un hecho de sangre, sino la responsabilidad de un sistema que quizás no detectó a tiempo lo que ocurría en la calle Veracruz. Fuenmayor espera que la verdad salga a la luz y que, dentro del horror, se haga una justicia que comprenda la complejidad de lo ocurrido.


El primer día del año comenzó con una vivienda vacía y un joven de 19 años en una celda, esperando que la justicia entienda que el cuchillo que empuñó fue el último recurso de un hijo que no quería perder a su madre. La crónica de la calle Veracruz es el recordatorio más triste de que, a veces, la paz solo llega después del desastre.

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