Ponte Caldelas: huye tras agredir a su expareja y abandona a su bebé antes de desaparecer


La tarde se rompió en Ponte Caldelas con una secuencia de violencia y fuga que obligó a desplegar un amplio operativo de la Guardia Civil para localizar a un hombre de 43 años que acababa de huir tras agredir presuntamente a su expareja.

Según la información coincidente difundida durante la tarde, el hombre se presentó en la vivienda de la mujer, la atacó y se llevó consigo al bebé que ambos tienen en común antes de escapar a pie.

La desaparición del niño activó de inmediato la búsqueda en el municipio pontevedrés, con la presión añadida de no saber en qué estado podía encontrarse un menor de tan corta edad en mitad de una huida precipitada.

Las primeras referencias sitúan el arranque del dispositivo poco después de las cuatro de la tarde, cuando las autoridades recibieron el aviso y empezaron a rastrear tanto el casco urbano como la zona de monte hacia la que se dirigió el fugitivo.

Durante horas, la imagen más inquietante del caso fue la de un bebé desaparecido mientras su madre era atendida por las lesiones sufridas en la agresión, un doble frente que convirtió la búsqueda en una carrera contrarreloj.

El niño fue localizado finalmente hacia las 19:30 horas junto a la Rectoral de Ponte Caldelas, cerca de un cruce de caminos, después de que el hombre lo dejara allí sin avisar a nadie y continuara su fuga en solitario.

Ese hallazgo alivió la parte más crítica del operativo, porque el bebé estaba en buen estado y no presentaba daños, pero no cerró la emergencia: el presunto agresor seguía desaparecido y la búsqueda continuó durante la noche.

La mujer fue trasladada al Hospital Montecelo para recibir asistencia médica por las heridas sufridas y, de acuerdo con la información difundida, su estado no revestía gravedad, aunque el episodio reabrió un escenario de riesgo extremo.

La Guardia Civil confirmó además un dato que agrava el contexto del caso: sobre el hombre pesaba ya una orden de búsqueda, detención e ingreso en prisión previa a estos hechos, lo que convertía la huida en una amenaza todavía más seria.

La información conocida también sitúa al sospechoso dentro del sistema VioGén por antecedentes de violencia contra la misma mujer, una referencia que dibuja un patrón previo y refuerza la lectura de este episodio como una escalada anunciada.

Sobre el terreno llegaron a participar un helicóptero, dos drones, un perro de rastreo, dos patrullas del Seprona y ocho patrullas de la Guardia Civil, una movilización poco habitual para una fuga que pasó en cuestión de horas de la vivienda al monte.

La escena que deja el caso es especialmente dura: un bebé abandonado en silencio en las inmediaciones del pueblo, una madre herida y un hombre con cuentas pendientes con la Justicia internándose de nuevo en la huida.

En este tipo de episodios, que mezclan violencia de género, riesgo para un menor y quebrantamiento de una situación judicial previa, cada minuto cuenta no solo para proteger a las víctimas, sino para impedir que el agresor gane margen de escape.

Al cierre de la información, el niño ya estaba a salvo, la mujer había recibido atención médica y el operativo seguía centrado en localizar al fugitivo, cuya captura se convirtió en la última pieza pendiente de una tarde marcada por el miedo.

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