Secuestrada, agredida y encerrada en un maletero: la fuga que destapó un caso brutal entre Alicante y Valencia


La escena que abrió el caso parecía salida de una pesadilla cerrada con llave: una mujer consiguió salir del maletero de un coche en una estación de servicio de Petrer y se refugió en los baños mientras varios testigos pedían ayuda.

Cuando los agentes de la Policía Nacional llegaron al lugar, la encontraron aterrorizada, con las manos atadas y la boca tapada con un calcetín sujeto con cinta adhesiva, una imagen que ya hablaba por sí sola de un encierro violento.

Según su relato, los presuntos autores eran un hombre de 30 años y una mujer de 22 con los que convivía desde hacía unos días en su domicilio de Guardamar del Segura, en la provincia de Alicante.

La víctima denunció que ambos la agredieron sexualmente, la ataron de pies y manos y la forzaron a realizar transferencias de dinero desde sus propias cuentas bancarias, mientras permanecía retenida contra su voluntad.

Ese cautiverio, de acuerdo con la investigación, se prolongó durante dos días dentro de la vivienda antes de dar un paso todavía más inquietante: introducirla en el maletero de su propio vehículo para trasladarla fuera del lugar.

El trayecto terminó resquebrajándose en Petrer, donde la pareja hizo una parada y la mujer encontró la oportunidad de escapar del compartimento cerrado en el que la llevaban y correr hasta la estación de servicio para ponerse a salvo.

Los testigos señalaron que, mientras ella huía, los sospechosos seguían dentro del coche haciendo un pedido de comida y que, al darse cuenta de lo que estaba pasando, emprendieron la fuga con rapidez.

La gravedad de los hechos llevó a los investigadores de la Comisaría de Elda-Petrer a difundir de inmediato un señalamiento de búsqueda sobre el vehículo utilizado en la huida, activando la respuesta de otras patrullas y cuerpos policiales.

Poco después, una dotación de la Guardia Civil de Cofrentes localizó el coche en Jalance, ya en la provincia de Valencia, y allí se practicó la detención de sus dos ocupantes tras comunicar a los agentes el motivo del señalamiento.

La inspección técnico-ocular realizada posteriormente en el vehículo dejó un rastro material que endurece el relato: un cuchillo de cocina de 33 centímetros, restos de cuerda plastificada y cinta de embalar supuestamente usada para inmovilizar a la víctima.

Dentro del mismo coche también aparecieron 4.286,25 euros en efectivo y varios teléfonos móviles, entre ellos dos terminales que, según la investigación, habrían sido comprados el mismo día de los hechos con la tarjeta bancaria de la mujer.

El registro posterior en la vivienda de Guardamar del Segura permitió localizar más objetos que, según los agentes, habrían sido empleados por los detenidos para reducir e inmovilizar a la víctima durante el tiempo que permaneció retenida.

Las comprobaciones bancarias añadieron otra capa al caso: además de retiradas de dinero y transferencias, los sospechosos habrían intentado solicitar créditos, provocando un perjuicio económico que supera los 24.000 euros.

Tras pasar a disposición judicial en Torrevieja, ambos ingresaron en prisión provisional, mientras la investigación queda marcada por una secuencia feroz que empezó en una casa, cruzó carreteras de Alicante y Valencia y solo se rompió cuando una mujer logró salir viva del maletero.

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