La madrugada del 16 de julio dejó una escena violenta en el corazón de Madrid, cuando la celebración por la victoria de Argentina en las semifinales del Mundial acabó con un joven apuñalado en las inmediaciones de la Puerta del Sol.
La agresión se produjo en torno a las 5.30 horas, momento en que la Policía Nacional recibió el aviso de un ataque con arma blanca en una de las zonas más concurridas del centro durante la noche.
Al llegar, los agentes encontraron a un varón de 20 años, de nacionalidad italiana, tendido y asistido por varias personas que llevaban camisetas de la selección argentina mientras intentaban contener la situación.
La víctima presentaba al menos una herida en el cuello y otra en un brazo, un cuadro que obligó a activar con urgencia la intervención sanitaria antes de su traslado hospitalario como potencialmente grave.
Antes de la llegada del Samur-Protección Civil, uno de los policías presentes aplicó técnicas de primeros auxilios y taponó la herida para frenar la pérdida de sangre en plena calle.
Durante las primeras averiguaciones, varios testigos señalaron a otro joven localizado fuera de la plaza con un corte en la mano, una lesión que llamó la atención de los agentes en mitad del despliegue.
Ese segundo joven, un español de 18 años, fue atendido en el lugar por los sanitarios y no necesitó traslado, pero acabó siendo arrestado como presunto autor de un delito de tentativa de homicidio.
La investigación inicial apunta a que el cuchillo utilizado en la agresión fue hallado poco después en una marquesina de la estación de Metro de Sevilla, donde quedó oculto tras el ataque.
La secuencia convierte una celebración multitudinaria en un escenario marcado por el descontrol, con un herido grave, un arma recuperada y un sospechoso esposado a pocos metros del lugar de los hechos.
La misma madrugada se registró además otro episodio tenso vinculado a los festejos, esta vez en las inmediaciones de la plaza de Isabel II, frente al Teatro Real, donde se concentraban otros aficionados.
Allí, sobre las 3.15 horas, agentes de la Unidad de Prevención y Reacción intervinieron cuando parte del grupo empezó a golpear contenedores, lanzar insultos y elevar el tono en plena madrugada.
La situación se deterioró cuando varios asistentes se negaron a abandonar la zona y adoptaron una actitud desafiante hacia los policías, que trataban de dispersar a la masa para evitar un incidente mayor.
En ese contexto, una mujer argentina de unos 35 años se abalanzó sobre una agente, le arañó los brazos y le provocó un hematoma en el brazo izquierdo, por lo que fue detenida por atentado contra la autoridad.
El balance final de la noche dejó dos detenciones, un joven hospitalizado y dos puntos emblemáticos del centro de Madrid atravesados por la misma sombra: la de una celebración que derivó en violencia.
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