La madrugada del jueves 30 de julio de 2026 quedó marcada por una escena devastadora en Arroyo de la Miel, en Benalmádena, donde un incendio arrasó una vivienda y acabó con la vida de dos menores de 10 y 15 años.
Las primeras alertas entraron sobre las 5:40 horas, cuando varios testigos avisaron de que salía fuego de un piso situado en un edificio de cuatro plantas de la calle Ónix.
La respuesta de emergencia se activó de inmediato con sanitarios del 061, bomberos de Benalmádena, Mijas y Fuengirola, además de agentes de la Policía Nacional y de la Policía Local.
Cuando los equipos llegaron al inmueble, las llamas ya estaban muy avanzadas y el humo se había extendido por parte del bloque, lo que obligó a desalojar al menos dos plantas del edificio.
En medio del rescate, los efectivos lograron sacar a varias personas, pero no pudieron salvar a los dos hermanos, cuyo fallecimiento fue confirmado en el mismo escenario de la tragedia.
La madre de los menores consiguió ser evacuada con vida y fue trasladada al hospital con pronóstico grave, convertida en la tercera víctima directa de un incendio que destrozó a una familia en cuestión de minutos.
La intervención también dejó herido a uno de los bomberos que participó en el dispositivo, mientras varios policías y otros miembros del operativo necesitaron asistencia por inhalación de humo.
El fuego se declaró en plena noche, con muchos vecinos todavía dormidos, y la violencia con la que avanzó explica la rapidez con la que la situación se volvió irreversible dentro de la vivienda afectada.
En el exterior, la conmoción se instaló desde el primer momento entre residentes y testigos, que observaron la llegada de los servicios de emergencia mientras el edificio era asegurado para evitar más víctimas.
El Ayuntamiento expresó su pesar por la muerte de los dos menores y confirmó que el suceso había golpeado de lleno a la localidad, que amaneció con la noticia convertida en una herida colectiva.
El alcalde trasladó públicamente sus condolencias a la familia y reconoció la dureza del golpe para una ciudad sacudida por la muerte de dos niños en circunstancias tan violentas.
A lo largo de la mañana, la atención también se concentró en la evolución médica de la madre, ingresada con pronóstico reservado tras haber sido rescatada del piso envuelto en llamas.
Las circunstancias exactas en las que comenzó el incendio deberán aclararse con la investigación correspondiente, mientras el edificio y la vivienda quedan como el rastro físico de una madrugada de horror.
Lo ocurrido en Benalmádena deja una escena imposible de suavizar: dos vidas infantiles truncadas por el fuego, una madre grave y un operativo de rescate marcado por la impotencia ante una tragedia ya desatada.
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