Muere ahogado un joven de 21 años tras saltar desde un puente al canal de Amposta, Tarragona


La madrugada del 25 de julio terminó con un hallazgo devastador en Amposta, donde un joven de 21 años murió ahogado después de lanzarse al canal y no volver a salir a la superficie.

El aviso de emergencia entró a las 23:44 horas, cuando se alertó de que una persona había saltado desde el Puente de Piedra al Canal de la Derecha del Ebro y había desaparecido en el agua.

A partir de ese momento se activó un amplio dispositivo de búsqueda en plena noche, con la presión de encontrar con vida a un joven al que se había perdido de vista en un tramo especialmente delicado.

En el operativo participaron 14 dotaciones de los Bomberos de la Generalitat y un total de 31 efectivos, junto con mandos, unidades de apoyo y personal especializado en rescate.

El despliegue incluyó también recursos del Grupo de Actuaciones Especiales y medios aéreos con drones, además de una unidad sanitarizada del SEM preparada para intervenir si aparecía con vida.

Las primeras tareas se concentraron aguas abajo del último punto en el que fue visto, con un rastreo marcado por la oscuridad, la corriente y la dificultad de cerrar un recorrido tan amplio.

En un primer momento la búsqueda se extendió hasta la Isla de Buda, una decisión que muestra la gravedad del escenario y el margen de arrastre que contemplaban los equipos de emergencias.

Con el paso de las horas, el dispositivo fue acotando el área a los primeros kilómetros del canal y a canales secundarios, donde consideraban más probable localizar al joven desaparecido.

El desenlace llegó a las 4:03 de la madrugada, cuando los bomberos encontraron el cuerpo sin vida a unos 7,5 kilómetros del lugar desde el que supuestamente se había arrojado al agua.

La distancia recorrida por el cuerpo en apenas unas horas revela la violencia silenciosa del canal, un entorno que desde fuera puede parecer controlable pero que puede convertirse en una trampa mortal.

Los primeros datos apuntan a que el joven se estaba bañando con otra persona antes del salto, aunque la secuencia exacta de lo ocurrido sigue bajo revisión de los investigadores.

Tras la localización del cadáver, los Mossos d'Esquadra asumieron la investigación y las diligencias vinculadas al levantamiento del cuerpo para aclarar con precisión las circunstancias de la muerte.

El caso vuelve a poner el foco sobre el riesgo extremo de lanzarse al agua en canales y zonas de corriente, incluso cuando el gesto parece breve, controlado o aparentemente inofensivo.

En Amposta, la noche acabó con un operativo agotado, una investigación abierta y una muerte repentina que dejó tras de sí un rastro de oscuridad, kilómetros de búsqueda y un final irreversible.

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