El Ocaso de Miraflores: La Caída de Nicolás Maduro en la "Operación Libertad"



El amanecer del sábado 3 de enero de 2026 pasará a los libros de historia como el momento en que el tablero geopolítico de América Latina sufrió su sacudida más violenta del siglo XXI. Tras meses de escalada de tensión y rumores de intervenciones, la noticia que muchos consideraban imposible se confirmó desde Washington y Caracas: Nicolás Maduro Moros, el hombre que gobernó Venezuela con mano de hierro durante más de una década, ha caído. No fue una renuncia ni una negociación de última hora, sino el resultado de una operación militar y de inteligencia quirúrgica que ha dejado al mundo en estado de shock.

Todo comenzó bajo el manto de la oscuridad, alrededor de las 02:00 de la madrugada hora local de Caracas. Los habitantes de la capital venezolana, que apenas se recuperaban de las festividades de Año Nuevo, fueron despertados por una serie de estruendos que hicieron vibrar los ventanales de los barrios del este y el centro de la ciudad. No eran fuegos artificiales. Las redes sociales comenzaron a llenarse de videos mostrando columnas de humo elevándose desde puntos estratégicos, específicamente cerca de la Base Aérea Generalísimo Francisco de Miranda, conocida como La Carlota, y en las inmediaciones del Palacio de Miraflores.

Mientras la confusión reinaba en el terreno y los sistemas de defensa antiaérea venezolanos intentaban responder a una amenaza invisible, la confirmación llegó desde el norte. A las 03:42 de la madrugada, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, compareció de urgencia desde la Casa Blanca. Con un tono solemne pero triunfal, anunció al mundo que fuerzas especiales estadounidenses, en coordinación con inteligencia aliada, habían llevado a cabo "con éxito" una operación para capturar a la cúpula del régimen venezolano. "Maduro ha caído", fue la frase que detonó la tormenta mediática global.



Según los detalles revelados por el Pentágono y filtraciones a medios como LatinUS y The New York Times, la operación no fue una invasión terrestre masiva, sino una incursión relámpago apoyada por tecnología de drones de última generación y guerra electrónica que neutralizó las comunicaciones del anillo de seguridad presidencial. Nicolás Maduro y su esposa, la "primera combatiente" Cilia Flores, fueron asegurados en una ubicación de seguridad no revelada dentro de Caracas antes de ser extraídos del país en una aeronave militar estadounidense.

La ironía del destino quiso que, apenas 24 horas antes, el propio Maduro ofreciera una entrevista al periodista Ignacio Ramonet. En ella, el mandatario se mostraba confiado, negaba cualquier vulnerabilidad ante los "ataques imperialistas" y aseguraba que el pueblo venezolano estaba "seguro y en paz". Esas palabras, grabadas el 2 de enero, resuenan hoy como el último testimonio de un líder que no vio venir su final, o que intentó negar la realidad hasta que las botas extranjeras pisaron su despacho.

El traslado de Maduro fuera de Venezuela ha sido confirmado, aunque su destino final se mantiene bajo estricta reserva por motivos de seguridad y legales. Se especula con su traslado a una base militar en territorio estadounidense o a un tercer país aliado para enfrentar cargos por narcotráfico y terrorismo que la justicia norteamericana mantenía vigentes desde hacía años, con recompensas que sumaban decenas de millones de dólares. La imagen de un Maduro intocable se desvaneció en cuestión de minutos.

En Caracas, el vacío de poder generó un caos inmediato. Las fuerzas leales al chavismo, descabezadas y sin comunicaciones claras, no lograron articular una defensa coordinada. Se reportaron escaramuzas aisladas, pero la rapidez de la extracción evitó, por el momento, una guerra civil abierta. El "Estado de Conmoción Exterior" que Maduro había decretado días antes para blindarse legalmente no sirvió de nada frente a la precisión de la ofensiva tecnológica y militar ejecutada esta madrugada.

La reacción internacional ha sido un terremoto diplomático. Gustavo Petro, presidente de Colombia, fue uno de los primeros en reaccionar, alertando en su cuenta de X sobre el bombardeo y pidiendo una reunión urgente de la OEA y la ONU. Rusia, por su parte, condenó lo que calificó como una "agresión imperialista inaceptable" y exigió garantías para la vida del líder venezolano, advirtiendo sobre las consecuencias de desestabilizar la región petrolera más importante del hemisferio.


Sin embargo, en las calles de Venezuela, el miedo inicial está dando paso a una mezcla de incredulidad y euforia contenida. Miles de personas han comenzado a salir, ondeando banderas tricolores, aunque la presencia militar sigue siendo fuerte. La oposición, que había sido perseguida y encarcelada sistemáticamente, se encuentra ante el desafío monumental de llenar el vacío y evitar la anarquía. Se espera que en las próximas horas se anuncie un gobierno de transición o una junta cívico-militar.

La operación también tuvo como objetivo la infraestructura de soporte del régimen. Se reportaron ataques de precisión contra instalaciones que, según la inteligencia estadounidense, servían de base para el "Tren de Aragua" y operaciones de narcotráfico, cortando las vías de financiación ilícita que sostenían la lealtad de ciertos sectores militares. Esto explica la parálisis de la respuesta armada venezolana: el golpe fue a la cabeza y al bolsillo simultáneamente.

La figura de Cilia Flores, detenida junto a su esposo, marca el desmoronamiento total del clan familiar que controlaba el poder. Su captura envía un mensaje devastador a los jerarcas restantes del chavismo: nadie está a salvo. En las últimas horas, se rumorea que altos cargos del gobierno están intentando negociar su entrega o huir hacia embajadas de países amigos, temiendo ser los siguientes en la lista de objetivos.

El mundo observa ahora con contención. La caída de Maduro es un hecho consumado, pero el futuro de Venezuela es una incógnita. ¿Se logrará una transición pacífica o los remanentes armados del régimen, como los colectivos y la milicia, intentarán recuperar el control? La administración Trump ha asegurado que su objetivo es "restaurar la democracia", pero la historia de las intervenciones en la región sugiere que el camino será arduo.

En el ámbito económico, los mercados han reaccionado con volatilidad. El precio del petróleo ha sufrido oscilaciones bruscas ante la incertidumbre sobre el suministro venezolano, aunque Estados Unidos ha prometido estabilizar la situación. Las sanciones que asfixiaban al país podrían levantarse rápidamente si se consolida un gobierno de transición, lo que abriría la puerta a una reconstrucción económica que Venezuela necesita desesperadamente.

Para los millones de venezolanos en la diáspora, este 3 de enero de 2026 es el día que esperaron durante años. Las llamadas y mensajes cruzan fronteras con una sola frase: "Cayó". El exilio, que parecía eterno, de repente vislumbra una posibilidad de retorno. Sin embargo, la prudencia impera; saben que la caída del dictador es solo el primer paso de un largo camino de reconstrucción nacional.

La historia juzgará la legalidad y la moralidad de la intervención extranjera, pero la realidad en el terreno es innegable: Nicolás Maduro ya no duerme en Miraflores. Su régimen, que parecía blindado contra todo pronóstico, se ha derrumbado en una sola noche, víctima de su propio aislamiento y de una geopolítica que no perdona.

Venezuela amanece hoy sin el rostro que dominó sus pantallas durante trece años. El silencio de las explosiones ha dado paso al ruido de la historia en marcha. Mientras el avión que transporta al expresidente surca los cielos hacia un destino judicial incierto, en la tierra que deja atrás comienza, por primera vez en mucho tiempo, una era diferente. La incertidumbre es total, pero la certeza del fin de la dictadura es, hoy, la única verdad absoluta.

Cuando el miedo te roba la voz, esto grita por ti

En situaciones de pánico, la garganta se cierra y pedir ayuda se vuelve imposible. Esta alarma personal está diseñada para romper el silencio ensordecedor de una agresión: un sonido de 140dB y una luz estroboscópica para disuadir y alertar cuando tú no puedes hacerlo.

Ver cómo funciona

Leer más

Publicar un comentario

0 Comentarios