La Muerte Silenciosa de Reyes: El Frío Cobra su Primera Víctima en Badalona



El día de Reyes de 2026, mientras las familias de Badalona celebraban la ilusión de los regalos, la tragedia se hacía presente en la calle Torras i Bages. Un hombre de mediana edad, sin hogar y conocido por los vecinos de la zona, fue hallado sin vida alrededor de las 14:00 horas del mediodía. Su cuerpo yacía en la entrada de un aparcamiento, envuelto en mantas que no fueron suficientes para protegerlo de la brutal ola de frío que azota Cataluña en este inicio de año.

El hallazgo se produjo gracias a la solidaridad de un vecino que, preocupado por las bajas temperaturas, bajó a la calle para ofrecerle un plato de caldo caliente. Al intentar despertarlo y no obtener respuesta, se dio cuenta de la gravedad de la situación y alertó de inmediato a los servicios de emergencia. Sin embargo, cuando las dos ambulancias del Sistema de Emergències Mèdiques (SEM) llegaron al lugar, los sanitarios solo pudieron certificar su fallecimiento.

La víctima, cuya identidad permanece bajo secreto judicial, era uno de los rostros visibles de la crisis habitacional que vive la ciudad. Según confirman fuentes sociales, se trataba de una de las personas afectadas por el desalojo del antiguo instituto B9, ocurrido el pasado 17 de diciembre de 2025. Desde entonces, malvivía en la calle, buscando refugio precario donde podía, como tantos otros expulsados de aquel asentamiento.

El contexto meteorológico en Badalona ha sido extremo en las últimas 48 horas. La borrasca "Francis" ha traído consigo un descenso drástico de los termómetros, con temperaturas mínimas que han rondado los 0 grados en la costa y sensaciones térmicas bajo cero debido al viento. La noche del 5 al 6 de enero fue particularmente gélida, convirtiendo la calle en una trampa mortal para quienes no tienen un techo.


El Ayuntamiento de Badalona, liderado por el alcalde Xavier García Albiol, había anunciado la activación de la "Operación Frío" ante la previsión meteorológica. Se habilitó el pabellón municipal de La Colina para acoger a personas sin hogar. Sin embargo, la gestión de este recurso ha sido el centro de una fuerte polémica política y social en las últimas horas, cuestionándose su eficacia real y su planificación.

Las entidades sociales y los partidos de la oposición, como Badalona En Comú, han denunciado que el dispositivo fue "una estafa". Aseguran que, en un primer momento, el pabellón se abrió sin camas, sin colchones, sin mantas y sin duchas, ofreciendo poco más que un suelo duro bajo techo. No fue hasta después de las críticas recibidas cuando, en colaboración con Cruz Roja, se instalaron unas 20 camas.

La noche del lunes 5 de enero, víspera de la muerte del hombre, tan solo tres personas pernoctaron en dicho pabellón. Las críticas apuntan a que la información no llegó a quienes la necesitaban o que las condiciones no eran dignas, dejando a decenas de personas, incluidos los acampados bajo el viaducto de la C-31 tras el desalojo del B9, a la intemperie en una de las noches más frías del invierno.


La concejala Aïda Llauradó no dudó en calificar la situación de "crueldad", señalando directamente al gobierno municipal por desmantelar servicios esenciales como el comedor social y el albergue de Can Bofí Vell en meses anteriores. Para la oposición, esta muerte no es un accidente fortuito, sino la consecuencia directa de unas políticas que han dejado desamparados a los más vulnerables.

El Ayuntamiento, por su parte, ha defendido su actuación, alegando que los recursos estaban disponibles y que se activaría el Centro de Urgencias y Emergencias Sociales de Badalona (CUESB) si las plazas del pabellón se llenaban, cosa que no ocurrió. No obstante, la realidad de un cadáver en la calle Torras i Bages contrasta dolorosamente con la burocracia de los protocolos.

La autopsia, que se realizará en las próximas horas, deberá confirmar si la causa última de la muerte fue la hipotermia, como todo parece indicar, o si existían patologías previas agravadas por el frío extremo. Sea cual sea el resultado forense, el frío fue el detonante innegable que acabó con la resistencia física de un hombre que llevaba semanas en situación límite.


Vecinos del barrio han expresado su consternación. Muchos conocían al fallecido de vista, lo describen como una persona tranquila que no causaba problemas. Su muerte ha generado una sensación de culpa colectiva; saber que alguien moría de frío a pocos metros de hogares calientes en plena festividad de Reyes es un golpe a la conciencia de la ciudad.

Este suceso ha puesto de nuevo sobre la mesa el debate sobre el sinhogarismo en el área metropolitana de Barcelona. La Taula Sense Llar de Badalona estima que hay más de 120 personas durmiendo al raso cada noche, una cifra que se ha visto incrementada por los desalojos recientes sin alternativa habitacional real.

Las previsiones meteorológicas no son alentadoras. Se espera que el frío intenso continúe hasta el jueves, manteniendo la alerta amarilla por bajas temperaturas. Esto obliga a redoblar esfuerzos para evitar que la tragedia de la calle Torras i Bages se repita en las próximas noches.

La muerte de este hombre ha movilizado también a la ciudadanía en redes sociales, donde se exige una respuesta inmediata y humanitaria. No se trata solo de abrir pabellones, dicen las entidades, sino de ofrecer un acompañamiento real que invite a estas personas a confiar en los recursos sociales y a salir de la calle.


El caso está ahora bajo investigación de los Mossos d'Esquadra y el juzgado de guardia de Badalona, que ha decretado el secreto de las actuaciones. Mientras tanto, en la entrada del parking donde falleció, alguien ha dejado un ramo de flores improvisado, un último adiós anónimo a quien murió en soledad.

Badalona despide la Navidad con un luto amargo. La "Operación Frío" llegó tarde para este vecino, cuya vida se apagó en silencio, convirtiéndose en la primera víctima mortal oficial de la pobreza energética y habitacional de este 2026 en Cataluña.

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