El sábado 24 de enero de 2026, en Alhaurín el Grande (Málaga), las llamadas al 112 empezaron a entrar alrededor de las 11:40. Varias personas decían escuchar gritos de una mujer pidiendo ayuda en una vivienda de la calle Tomillo, en la urbanización La Paca.
Cuando alguien logró acceder al interior, encontró a una mujer ensangrentada en el suelo y un cuchillo cerca. La víctima era Victoria H. de 33 años y nacionalidad británica, y ese instante dejó a todo el vecindario con una misma pregunta en la garganta.
En la casa estaban tres menores, sus hijos: un niño de 11 años y dos mellizas de 7. El mayor fue quien pidió auxilio a los vecinos, mientras dentro la escena ya no permitía marcha atrás.
Los primeros agentes que llegaron observaron heridas en el cuello de la mujer. Poco después, los servicios médicos confirmaron el fallecimiento, y el domicilio quedó bajo custodia para asegurar la escena y preservar indicios.
La Guardia Civil abrió la investigación como un posible asesinato machista. En el lugar trabajaron equipos de Policía Científica, que intervinieron el arma blanca localizada en la vivienda.
Horas más tarde, el presunto autor, identificado como J. A. R. de nacionalidad española y expareja de Victoria, se presentó por cuenta propia en la prisión de Alhaurín de la Torre. Allí reconoció ante funcionarios que había apuñalado a la víctima y que los niños estaban dentro.
El caso estaba activo en el sistema VioGén, con valoración de riesgo bajo y con medidas judiciales de prohibición, aproximación y comunicación vigentes. En paralelo, se confirmó que existían denuncias previas por violencia de género contra el presunto agresor.
Victoria y J. A. R. habían formado una familia y tenían en común dos hijas y un hijo menores de edad. Tras la agresión, los tres quedaron huérfanos de madre, en un escenario que convierte la violencia en una herida que también se queda en quienes la presencian.
Con la autorización judicial para el levantamiento del cadáver, el cuerpo fue trasladado al Instituto de Medicina Legal de Málaga. La autopsia debía precisar las causas exactas, aunque la víctima presentaba lesiones compatibles con heridas por arma blanca.
Fuera de la casa, la noticia corrió a la velocidad de un pueblo que se conoce por nombres y por rutinas. Decenas de vecinos se acercaron a los alrededores de la calle Tomillo en una concentración espontánea de repulsa.
Entre quienes llegaron al lugar estuvo la madre de Victoria, avisada, relataron residentes, por sus nietos. En esas horas, el dolor se volvió logístico: llamadas, traslados, custodia de menores y trámites que no deberían existir.
El Ayuntamiento de Alhaurín el Grande decretó un día de luto oficial para el lunes posterior a los hechos y anunció un minuto de silencio. El gesto institucional buscaba acompañar a la familia y subrayar que el crimen no era un asunto privado.
A nivel estatal, el Ministerio de Igualdad comunicó su condena del homicidio por violencia de género en la provincia de Málaga el 26 de enero de 2026. En esa nota se indicó la edad de la víctima (33) y que el presunto autor era su expareja.
Esa misma comunicación oficial recordó que el recuento de mujeres asesinadas por violencia de género ascendía a 5 en 2026 y a 1.348 desde 2003, además de menores huérfanos: 5 en 2026 y 509 desde 2013. Las cifras intentan medir una tragedia que siempre se desborda.
En Alhaurín el Grande, el detalle ancla quedó fijado en una hora y una calle: 11:40, calle Tomillo. Una puerta abierta a la fuerza, un cuchillo intervenido, y un niño de 11 años buscando ayuda para su madre.
Los recursos de emergencia existen y salvan vidas cuando se activan a tiempo: 112 en urgencias, 091 y 062, y el 016 para orientación. Pero este caso dejó claro que, aun con medidas judiciales y un expediente activo, el riesgo puede convertirse en realidad en cuestión de minutos.
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