Celanova: huye tras un accidente, da positivo en drogas y cae por quebrantar una orden de alejamiento


El asfalto todavía guardaba la violencia del golpe cuando la escena empezó a torcerse de verdad. En la AG-31, a la altura de Celanova, un coche accidentado apareció cerrado, con el frontal izquierdo dañado y sin nadie dentro.

No había heridos visibles en el turismo ni rastro inmediato de sus ocupantes. Dentro solo quedaba un transportín de animales, una imagen extraña en mitad de una carretera vacía y con el vehículo abandonado tras el siniestro.

La patrulla de tráfico desplazada al lugar inició una inspección por la zona para averiguar qué había ocurrido. Fue entonces cuando varios testigos aportaron una descripción detallada de las dos personas que habían salido del coche y se habían marchado hacia el núcleo urbano.

Ese dato cambió por completo el sentido de la intervención. Los agentes localizaron primero a la mujer, que paseaba a un perro, y ella intentó asumir la conducción del vehículo asegurando además que viajaba sola.

La versión se vino abajo casi de inmediato. Los mismos testigos que habían observado la salida de los ocupantes señalaron también la presencia del hombre en el casco urbano, donde presuntamente trataba de acceder a un cajero golpeando la puerta.

Cuando los guardias civiles se entrevistaron con él, negó en un primer momento haber conducido. Después terminó admitiendo que estaba al volante cuando se produjo el accidente.

La prueba de drogas confirmó que no era un detalle menor. El resultado fue positivo y, de acuerdo con la información difundida sobre el caso, esa detección quedó posteriormente refrendada por laboratorio.

Por la conducción bajo los efectos de sustancias estupefacientes, el hombre se enfrenta a una sanción administrativa severa. La consecuencia prevista pasa por una multa de 1.000 euros y la retirada de seis puntos del permiso de conducir.

Pero lo más grave no estaba en la cuneta ni en el análisis toxicológico. Al revisar su identidad en las bases policiales, los agentes descubrieron que sobre él pesaba una orden de alejamiento en vigor respecto de la mujer que lo acompañaba en el coche.

Eso significaba que el simple hecho de viajar junto a ella ya rompía una medida cautelar dictada por la autoridad judicial. La supuesta maniobra de confusión inicial, con la mujer intentando asumir la conducción, añadió una capa más de tensión a la escena.

Ante ese hallazgo se requirió la presencia de efectivos del puesto de la Guardia Civil de Celanova. El varón acabó detenido en la localidad por un presunto delito de quebrantamiento de medida cautelar judicial.

La respuesta penal prevista para ese quebrantamiento va más allá de una sanción de tráfico. El castigo contemplado para ese delito puede situarse entre los seis meses y el año de prisión.

El caso estalló además en un momento especialmente sensible para la vigilancia en carretera. Este lunes 13 de julio arrancó una campaña especial de control de alcohol y drogas en las vías gallegas, con refuerzo previsto en zonas de ocio y turismo estival.

En ese contexto, lo ocurrido en Celanova dejó de parecer un accidente aislado y pasó a retratar una cadena de riesgos acumulados: una huida, una conducción con drogas en el organismo y una prohibición judicial quebrada con la persona protegida sentada al lado.

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