La desaparición de dos niños de 11 años en Manlleu terminó de la peor manera posible cuando sus cuerpos fueron localizados este martes en el cauce del río Ter, en una escena que ha dejado a la localidad bajo un golpe de silencio y duelo.
Los menores eran dos hermanos gemelos, vecinos del municipio, cuya ausencia había sido denunciada por sus padres la noche anterior después de que no regresaran a casa, lo que activó una búsqueda urgente en la zona.
Desde primera hora de la mañana se movilizaron efectivos de los Mossos d'Esquadra, incluida la Unidad Subacuática, junto con drones y otros recursos desplegados para rastrear el tramo del río y sus alrededores.
El primer cuerpo fue encontrado en el agua y, aproximadamente una hora después, apareció el segundo, confirmando el peor desenlace posible para una familia que llevaba horas pendiente de cada movimiento del operativo.
La investigación policial trabaja con la hipótesis de un ahogamiento accidental y, por ahora, no aprecia indicios de criminalidad en una muerte doble que ha obligado a abrir diligencias para aclarar todos los extremos.
Las primeras comprobaciones apuntan a que ambos niños se metieron en el río y no lograron salir, en un contexto en el que también se analiza si sabían nadar y qué circunstancias concretas los dejaron sin posibilidad de escapar.
Aunque la identificación formal debía completarse mediante los procedimientos habituales y la autopsia correspondiente, la descripción de los cuerpos coincidía con la facilitada por la familia desde la denuncia de desaparición.
El caso ha sacudido con especial dureza a Manlleu porque los dos hermanos formaban parte de la vida cotidiana del pueblo y su pérdida ha roto de forma abrupta la normalidad de una tarde de verano en la comarca de Osona.
El Ayuntamiento reaccionó con un comunicado de pésame en el que trasladó apoyo a la familia, a las amistades de los menores y al conjunto de la comunidad, además de pedir respeto, discreción y sensibilidad ante la tragedia.
Como señal institucional de duelo, el consistorio decretó dos días de luto oficial y ordenó que las banderas ondearan a media asta, una decisión que da la medida del impacto que ha provocado la muerte de los dos niños.
También quedó convocado un minuto de silencio para el miércoles 15 de julio a las 20:00 horas frente al Ayuntamiento, con la intención de convertir el dolor privado en un gesto público de acompañamiento y memoria.
La investigación sigue abierta para reconstruir con precisión qué ocurrió entre la desaparición denunciada sobre las 21:00 horas del lunes y el hallazgo de los cuerpos durante la mañana siguiente en el río Ter.
Ese intervalo de horas es ahora la pieza central del caso, porque de su reconstrucción dependerá confirmar si los hermanos llegaron solos al agua, cuánto tiempo estuvieron desaparecidos y si hubo algún factor de riesgo añadido.
Mientras avanzan esas comprobaciones, la muerte de los dos gemelos deja una herida inmediata en Manlleu y vuelve a colocar el foco sobre el peligro de los cauces fluviales, incluso cuando una entrada al agua puede parecer inofensiva.
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