La madrugada en el Raval estalló de golpe cuando dos ladrones abordaron a un turista en la calle d'En Robador, lo agredieron y le arrancaron el reloj que llevaba puesto.
El asalto ocurrió alrededor de las 3:30 horas en una de las zonas más castigadas por los robos violentos del distrito de Ciutat Vella, donde la víctima caminaba sola cuando fue sorprendida.
El reloj sustraído estaba valorado en unos 600 euros, una cifra modesta frente a otros golpes de lujo en Barcelona, pero suficiente para desencadenar una reacción feroz e inmediata.
Uno de los asaltantes logró escapar primero en bicicleta, aprovechando la confusión de los primeros segundos y abriendo distancia mientras su compañero quedaba más expuesto en la huida a pie.
El turista no se quedó inmóvil ni esperó a que todo terminara allí, sino que salió corriendo detrás del segundo ladrón y mantuvo la persecución por varias calles del barrio.
La carrera acabó en la calle Maria Casas Mira, cerca de la plaza de Vázquez de Montalbán, donde la víctima consiguió alcanzarlo y lanzarse sobre él antes de que pudiera desaparecer.
En ese punto se produjo una paliza brutal que dejó al sospechoso con heridas de consideración, en una escena presenciada por vecinos y transeúntes que entendieron que no se trataba de una pelea cualquiera.
Algunos testigos llegaron a grabar parte del altercado y otros empezaron a advertir a quienes se acercaban de que el hombre inmovilizado era uno de los autores del robo cometido minutos antes.
Las llamadas de alerta movilizaron a patrullas de la Guardia Urbana y de los Mossos d'Esquadra, que acudieron al lugar para separar a los implicados, reconstruir lo ocurrido y asegurar la zona.
Tras escuchar a la víctima y recoger la información de varios testigos, los agentes detuvieron al sospechoso retenido en la calle como presunto autor de un delito de robo con violencia.
La descripción aportada en el lugar permitió localizar más tarde al segundo implicado, aunque para entonces ya se había deshecho del reloj y el objeto no pudo ser recuperado pese a la búsqueda.
El turista sufrió heridas leves durante el asalto inicial, pero rechazó recibir asistencia sanitaria y también descartó ser trasladado a un centro médico después de toda la secuencia.
El episodio dejó otra imagen cruda del pulso entre delincuencia callejera y reacción desesperada de algunas víctimas en Barcelona, especialmente en los puntos donde los robos a visitantes se repiten de madrugada.
Cuando la tensión se apagó y llegaron los uniformes, en el asfalto quedaba la huella de un robo fallido a medias: un reloj perdido, un ladrón detenido, otro localizado y una violencia que se devoró a todos.
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