Sevilla vuelve a quedar marcada por el calor extremo. Una mujer de 81 años ha muerto después de pasar siete días ingresada por el golpe de calor que sufrió en plena vía pública el pasado 7 de julio.
La mujer fue trasladada al Hospital Universitario Virgen Macarena, donde permaneció hospitalizada durante una semana, pero la gravedad del cuadro terminó cerrando la historia con el peor desenlace.
Con esta muerte ya son seis las víctimas mortales por golpe de calor registradas en Andalucía desde que se activó el plan estival ante altas temperaturas el 15 de mayo.
Cinco de esas seis muertes corresponden a la provincia de Sevilla, convertida en el epicentro más duro de una temporada que está dejando un rastro persistente de ingresos, urgencias y fallecimientos.
La Consejería andaluza detalló que la mujer presentaba antecedentes personales considerados factores de especial riesgo dentro del protocolo sanitario frente a temperaturas excesivas.
El dato no rebaja la violencia de lo ocurrido. Al contrario: subraya hasta qué punto una exposición breve al calor en la calle puede volverse letal cuando confluyen edad avanzada y vulnerabilidad física.
Desde el inicio de la temporada, Andalucía ha contabilizado 1.268 urgencias relacionadas con el calor. De ellas, 872 se atendieron en atención primaria y 396 en hospitales.
Entre todos esos episodios, 18 casos llegaron a convertirse en golpes de calor con ingreso hospitalario. Siete personas seguían ingresadas en el último balance difundido por la Junta.
La sexta muerte confirmada encaja en una secuencia que ya no puede leerse como una cadena de incidentes aislados. Es un patrón sostenido de cuerpos desbordados por temperaturas extremas.
El recuento territorial agrava todavía más la imagen de Sevilla. En la provincia han muerto tres mujeres y dos hombres de entre 48 y 81 años por esta causa desde mediados de mayo.
La única muerte fuera de Sevilla dentro de ese balance oficial se había registrado en Almería, donde falleció un hombre de 68 años, lo que deja a Andalucía con un mapa muy concreto del golpe.
A ese conteo se suma otro dato todavía más inquietante. El sistema estatal MoMo atribuía ya 248 muertes en Andalucía a los efectos del calor esta temporada, aunque no todas fueran golpes de calor confirmados.
De esas 248 muertes asociadas al exceso de temperatura, 113 se habían producido en Sevilla, una cifra que coloca a la provincia en el centro de una presión térmica con consecuencias humanas directas.
La muerte de esta mujer de 81 años no solo añade una cifra al balance oficial. Deja la imagen seca de una caída invisible en mitad del verano: una persona mayor vencida por el calor de la calle y una ciudad que sigue acumulando ausencias.
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