Santa Cruz de Tenerife refuerza la vigilancia nocturna tras otra noche de incendios de contenedores y un coche calcinado


Santa Cruz de Tenerife ha reforzado la vigilancia nocturna después de otra madrugada marcada por el fuego en la vía pública y por una sensación de amenaza que vuelve a extenderse por varios barrios de la capital.

El nuevo episodio dejó cuatro contenedores calcinados en la calle El Juncalillo, en El Sobradillo, y un vehículo ardiendo en la calle Juan Rumeu García, en la zona de El Perú, durante la noche del martes 28 al miércoles 29 de julio.

El Ayuntamiento ha activado un dispositivo especial con agentes de la Policía Local de paisano para recorrer distintos puntos del municipio y tratar de identificar al autor o a los autores de estos ataques.

La concejala de Seguridad, Gladis de León, trasladó la preocupación municipal ante unos hechos que ya no se perciben como incidentes aislados, sino como una secuencia que se repite con rapidez y que multiplica el temor entre los vecinos.

La alarma no nace solo por el mobiliario urbano quemado, sino por el riesgo directo para los coches aparcados junto a los contenedores y por la posibilidad de que las llamas alcancen viviendas, árboles o fachadas en calles densamente habitadas.

Los servicios de emergencia intervinieron en ambos focos con participación de la Policía Local y Bomberos de Tenerife, mientras se intentaba contener el daño y evitar que el fuego saltara a otros elementos cercanos.

Este nuevo ataque llega apenas cinco días después de otra noche especialmente grave en la capital, cuando ardieron catorce contenedores en varios puntos del municipio y seis vehículos sufrieron daños, tres de ellos de gran consideración.

Uno de los escenarios más golpeados en aquella oleada fue la calle Sansón y Barrios, en Somosierra, donde el fuego afectó a ocho depósitos de basura, alcanzó a seis coches estacionados y llegó a quemar una palmera próxima.

Después se registraron más incendios en la avenida Manuel Hermoso Rojas, la calle Alcalde José Emilio García Gómez, la calle Panamá y la calle Celia Cruz, un recorrido que dibuja un patrón inquietante de desplazamiento y repetición.

Vecinos de zonas afectadas como Somosierra y El Sobradillo han expresado su angustia por la frecuencia de estos hechos, hasta el punto de que aparcar junto a un contenedor empieza a sentirse como una ruleta oscura al caer la noche.

La asociación vecinal Somosierra-Activa ha llegado a calificar la situación de terrorismo social y ha reclamado una reunión urgente con representantes municipales y responsables policiales para exigir respuestas y medidas visibles.

El consistorio recuerda que quemar contenedores no es una simple gamberrada, sino un delito penal que acarrea consecuencias graves, además de un coste económico que ronda los 1.500 euros por cada unidad destruida.

La ciudad arrastra además un precedente reciente que pesa como advertencia: en octubre de 2024 se produjo otra oleada muy severa y la Policía Local logró detener al presunto responsable de la quema de más de una treintena de contenedores.

Ahora la prioridad oficial pasa por cortar esta nueva cadena de incendios antes de que deje un daño mayor, mientras Santa Cruz entra en otra noche vigilada con la certeza incómoda de que alguien sigue prendiendo fuego y desapareciendo en la oscuridad.

Cuando el miedo te roba la voz, esto grita por ti

En situaciones de pánico, la garganta se cierra y pedir ayuda se vuelve imposible. Esta alarma personal está diseñada para romper el silencio ensordecedor de una agresión: un sonido de 140dB y una luz estroboscópica para disuadir y alertar cuando tú no puedes hacerlo.

Ver cómo funciona

Leer más

Publicar un comentario

0 Comentarios