Las Gabias (área metropolitana de Granada), lunes 16 de febrero de 2026. La mañana avanzaba como cualquier otra, hasta que la preocupación de los suyos se convirtió en una llamada: llevaban días sin poder localizarlo.
El aviso llegó al 112 Andalucía alrededor de las 11:20 horas. No era una discusión en la calle ni un accidente visible: era el tipo de alarma que nace del vacío, de un teléfono que no se descuelga.
En la vivienda apareció el cuerpo sin vida de un hombre. Tenía 46 años, se informó ese mismo día, y sus datos personales no trascendieron.
A partir de ahí, la casa dejó de ser un domicilio y pasó a ser escena. Se activó una respuesta de emergencia y el edificio quedó suspendido en una espera incómoda.
lo comunicado, se dio aviso a Bomberos, Policía Local y Guardia Civil, además de los servicios sanitarios. Cuando llegan varios cuerpos, la calle entiende que algo serio ha ocurrido.
Los bomberos certificaron la muerte. Ese gesto —confirmar lo irreversible— suele ocurrir rápido, pero la digestión emocional tarda mucho más.
La Guardia Civil activó el protocolo judicial habitual en estos casos. No como formalidad, sino porque cada muerte sin explicación inmediata necesita un camino ordenado.
Las primeras informaciones apuntaron a que no había signos evidentes de violencia. Esa frase, fría en apariencia, abre un abanico de dudas que solo una autopsia puede cerrar.
La autopsia quedó señalada como la clave para determinar las causas del fallecimiento. Cuando no hay respuestas a simple vista, el cuerpo se convierte en el único testigo.
Quienes lo buscaban llevaban días sin tener noticia de él. En muchas familias, la palabra “desaparecido” no se pronuncia hasta que ya es tarde, pero el miedo se instala igual.
Las Gabias es un municipio de ida y vuelta diaria, de rutinas cortas. Por eso, cuando ocurre algo así, el impacto se siente cerca: en el portal, en el rellano, en el comentario en voz baja.
Hay muertes que llegan con estruendo y otras que llegan con silencio. Esta, se relató, empezó con un silencio sostenido durante días.
A la espera del resultado forense, queda una certeza mínima: el 16/02/2026 un hombre de 46 años fue hallado sin vida en su propia casa, y una llamada al 112 marcó el momento exacto en que la preocupación se volvió tragedia.
En Las Gabias, esa puerta ya no será solo una puerta. Será el recuerdo de un día en que nadie logró localizarlo… y la respuesta llegó demasiado tarde.
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